Las trampas de la mente

Foto del artista Tony Luciani
B. era una mujer menudita, simpática y alegre. Una de esas personas que desprendía dulzura sin casi importar con quien estuviese. Este fue el recuerdo que almacené durante mi infancia, cuando compartí buenos momentos con ella. Ahora, que vuelvo a verla después de 10 años, tengo un recuerdo nuevo que crear, bastante menos grato. Porque B. es ahora aún más pequeñita, más endeble, más quebradiza en cuerpo y sobre todo en alma. Todavía hay algo en su mirada y sus palabras que desprende parte de su antigua candidez, aunque en seguida te das cuenta de que ella ha traspasado ya ese umbral donde los recuerdos reales se entremezclan con la mentira.
B. ya no sabe quién soy. No, no me duele, ya que a mí es relativamente normal que me haya olvidado, pues era solo la nieta de su hermana. Pero B. también ha desdibujado el nombre de algunos de sus seres más allegados, confunde el ayer con el hoy y su mente se ha quedado viviendo en un lugar que no es el mismo en el que está ahora su cuerpo.
Así, al verla después de tantos años, me sorprende pensar en los estragos del tiempo. En cómo ese coloso tiene el poder suficiente como para destrozar con sus manos un mundo interior e íntimo en el que convivieron durante décadas tantos rostros, lugares, vivencias, emociones. No obstante, el problema de B. no es que lo haya olvidado todo. Muy al contrario, recuerda bien, pero peleándose con el presente. Al mirarla a los ojos ves que está despierta, viva y que lucha contra la neblina mental por iluminar partes de esa memoria que se adormila por momentos. Ayer estuvo en casa y describió perfectamente el sitio que hasta hace poco había sido su hogar. La calle, la localización y hasta los detalles que lo rodeaban, como el nombre de la ferretería que veía desde su ventana. Lo malo es que no se acordó de conjugar los verbos en presente.
Con su visita me sentí alegre y entristecida a la vez. Porque si bien aún en ella queda esa esencia personal que, con un poco de suerte, jamás se esfumará, ya su mente le ha empezado a tender trampas para desmantelar su memoria. Así de desagradecida puede ser a veces la llamada "ley de vida". Al parecer, existe una injusta legalidad que permite desahuciar el espacio donde conviven los recuerdos. Al fin y al cabo, las arrugas no solo salen en el cuerpo, sino también en la mente.

Publicado el 22/10/2018


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33 comentarios:

  1. Es triste y deprime, ella lo padece y sus familiares lo sufren, porque quien se siente dolido es aquel a quien ella no reconoce. Solo queda acariciarla, sonreirle con los ojos y no dejar nunca de quererla. Un abrazo

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    1. Sí, Ester, tan solo queda dar todo el cariño que ellos alguna vez nos dieron.
      Abrazos.

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  2. Por desgracia sé de lo que hablas y es horrible. Y lo más triste es que empeora y en mi caso vi como olvidaba actos tan básicos como tragar, lo que impedía recibir una alimentación adecuada porqu ese atragantaba con papillas...es inhumano.
    Un abrazo y feliz semana.

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    1. Es tremendo, Marigem. Tanto el alzheimer como la demencia senil son enfermedades que duelen por ver cómo transforman totalmente a personas que una vez conocíamos tan bien.
      Un fuerte abrazo e igualmente.

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  3. Mi suegra no nos conoce, de momento a su hija que va todos los días sí, pero a sus nietos especialmente aquellos que regresan después de haber estado un tiempo sin verla, no saben ni quienes son, pero es inteligente y tu conversación la sigue perfectamente, hasta que al cabo de un rato te das cuentas que padece demencia, son muchos años, casi 100, demasiada vida, así no la quiero para mí.

    Saludos

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    1. Yo también pienso que no merece la pena llegar a tanta edad si no reconoces a los tuyos y te conviertes en una persona totalmente dependiente.
      Saludos.

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  4. La vida o la "Ley de vida" no es ni injusta, ni cruel, el solo Ley de vida que dice que con los años todo se deteriora y desaparece para dar paso a la nueva vida que viene empujando. Como di´ria Serrat, en una de las frases que más me han impresionado nunca, "Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio". Pues eso, la vida y sus leyes no son ni tistes, ni crueles, ni injustas; son sencillamente, inexorables. ¿Se me nota la bióloga que llevo dentro 😂?
    Precioso texto y muy, muy bien escrito. Solo me queda una duda (aunque casi apostaría por la respuesta): ¿Es verídico o es puro relato?
    Un beso.

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    1. Sí que se nota que eres una ferviente defensora de la biología, Rosa, jajaja. Pues no deja de ser cierto todo lo que dices: la ley de vida rige sus principios basándose en la norma de que todo tiene un inicio y un final, y que el proceso de casi todas las cosas comienza con el nacimiento y acaba con el posterior deterioro y la muerte... Los que tiramos más por lo el lado humanista tal vez tengamos un poco más de dificultad en asimilarlo con tanta naturalidad.
      Sí, es una historia verídica. Este fin de semana hemos recibido en casa a B., la hermana de mi abuela, a quien no veía desde hacía diez años y en quien noté esa ley inexorable del paso del tiempo.
      Gracias, guapa.
      Un abrazo.

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  5. Da mucha pena ver a las personas mayores hacerse vulnerables. En el caso de mis abuelos la dependencia fue de otro modo, porque no perdieron la memoria, pero físicamente no estaban bien, y se sentían muy desvalidos.
    Bueno, hacerse mayor es ley de vida, como dice Rosa, pero no se puede evitar sentir dolor al verles hacerse pequeños.
    Me ha gustado tu texto! Un besito guapa!!

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    1. También es muy duro, María, ver el deterioro físico, especialmente cuando uno se tiene que hacer cargo. Es difícil a veces asumir esa "ley de vida".
      Un besote.

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  6. Sí, es ley de vida, pero nos duele tanto...Ahora toca quererlos y cuidarlos, como hicieron con nosotros.
    Besotes!!!

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    1. Así es, Margari. Hay quien se olvida de que la vida es como un ciclo y que llegado el momento toca cuidar de quien nos cuidó en el pasado.
      Un besazo.

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  7. Es una realidad durísima que, cuando se vive de cerca, el pariente sufre más que la persona afectada.
    Ella está en otro mundo, construido de recuerdos, inventos y cambios de tiempo. Solo hay que acompañar con amor y tratar de aceptar esa Ley que no mira a quién la aplica.
    Bellamente escrito, Sofía.
    Un gran abrazo.

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    1. Tal cual, Mirella. Asumir es natural, pero no por ello menos doloroso.
      Un fuerte abrazo.

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  8. Muy emotivo Sofi. Muy triste también para sus más allegados. Debe ser feo no poder aferrarse a eso que parece que siempre nos queda: los recuerdos.
    Un abrazo grande.

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    1. Bonito y triste lo que dices tú también, Gilo. Qué duro no poder aferrarse a esa única prueba de que hemos vivido que es la memoria.
      Un besazo.

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  9. Un tema delicado, y recurrente por otra parte cuando se trata de personas mayores... ¡Pero no todas! Pues no a todas les pasa/pasará/pasaremos por ese sendero.

    Los propios comentarios que me preceden ya dan esa pauta de que no todo ello es comprendido o aceptado igual. ¡Y es natural! Como natural es ese llamado deterioro a cierta edad.

    El texto está bien definido, explicado.

    El título, tal vez no haya tales trampas, y sí etapas de la vida/mente.

    Abrazos Sofía.

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    1. Por suerte no, no a todas las personas mayores les ocurre, por ello digo que son trampas que algunas mentes ponen a "sus dueños". Pero es triste cuando nos toca vivirlo de cerca.
      Un abrazo.

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  10. Pues si Sofía, defines muy bien con arrugas en la mente lo que sucede a algunos de nuestros mayores y en mí caso particular, puedo comentar que he visto cosas y gentes que sinceramente me han provocado mucho dolor y mucha contradicción. Por otro lado, la esperanza de vida aumenta cada vez más y con ello este tipo de padecimientos aumentarán irremediablemente.
    Un cálido abrazo.

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    1. Es una ley de vida que, por desgracia, tiene muchas posibilidades de ser cada vez más frecuente.
      Gracias, Miguel.
      Un abrazo.

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  11. Qué tristeza llegar a ser dependiente, no acordarte, dejar de ser la que eras... un sentido relato Sofía, lleno de dolor y ternura.
    Lamentablemente a nuestro alrededor vemos el deterioro de los que un día nos dieron amor y nosotros ahora debemos corresponder con paciencia, ternura, amor y mucha generosidad porque aunque nos duela se lo debemos.
    Un abrazo grande Sofía.

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    1. Así es, Xus. Creo que corresponder es la mejor manera de hacerles ese camino más llevadero.
      Muchas gracias.
      Un beso grande.

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  12. Es curioso observar cómo el deterioro cognitivo empieza por la memoria inmediata, mientras que los recuerdos de un pasado lejano se resisten a abandonar la mente. Lo más penoso es ver cómo, en sus inicios, los aquejados de ese triste mal se dan cuenta de que algo no funciona como debería y es esa impotencia la que mina, poco a poco, su estado de ánimo. Del mismo modo que la Ley no siempre es justa, esa ley de vida lo es mucho menos.
    Un abrazo.

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    1. También he pensado en ello, Josep. En la frustración de empezar a sentir que tu mente ya no te responde como debería... Es doloroso para quien lo padece y para quien lo ve.
      Un abrazo.

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  13. MAdre mía, que texto tan cargado de sentimiento, de añoranza, de respeto, de cuidado y cariño.. Sumado a la melancolía de estas fechas otoñales, casi me haces sacar unas lágrimas. Has plasmado estupendamente ese puñetero alzheimer o demencia senil y lo que provoca en los seres queridos.
    Gracias por compartir la belleza de tus palabras.
    Besos.

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    1. Muchas gracias, de verdad.
      Lo cierto es que lo escribí con cierta melancolía, aunque intento recordar que, como dijeron por ahí arriba, esa ley no es justa ni injusta, sino sencillamente irrevocable.
      Un besote.

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  14. Hola, Sofía.
    Es un homenaje precioso, me has emocionado y entristecido.
    Hace poco estuve con unos amigos que tienen una situación familiar similar y me explicaban justo eso, que recordaba la niñez con una nitidez increíble, pero por el contrario las cosas más simples como si ya había comido no las tenía presentes.
    La vida es muy injusta y más en estás situaciones.
    Un beso muy fuerte.

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  15. es terrible,... los recuerdos son quizás la única posesión que nadie te puede arrebatar,... nadie excepto esa odiosa enfermedad. Me ha encantado Sofía!

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  16. Emotivo Sofia.
    Hace años un familiar de una persona con Alzheimer me dijo que una enfermedad muy triste y esta misma persona añadió que era evidente que ninguna enfermedad era alegre ni por gusto pero la demencia le quitaba a la persona también sus recuerdos, primero se difuminan, se desdibujan las épocas y finalmente desaparecen. Fíjate en sus ojos me dijo y entendí ese tristísimo porque nuestros recuerdos son tan nuestros que si nos lo quitan dejamos de ser, nos vamos quedando solo con el cascarón. Sí, la persona está ahí, pero ¿está? Evidentemente el amor y el respeto por quién fue, está y se trata de devolver lo vivido pero sí me parece muy triste.
    Besos

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  17. Conmovedor, muy bien escrito Sofía. Que duro el olvido de toda una vida, que duro no reconocer a las personas que tanto has querido. Tratemos, los cuidadores de no olvidar lo que han significado ellos para nosotros, dándoles amor, cariño y toda la paciencia del mundo.

    Abrazos.

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  18. ¡Hola, Sofía!

    Hay muchas cosas que me dan miedo y el alzheimer o la demencia me aterran. Es horrible pensar que todo lo que eres poco a poco va desapareciendo y espero que esa lotería no le toque nunca a mis más allegados ni a mí. Espero que en un futuro se le pueda poner una solución porque creo que es una enfermedad de lo más triste e injusta.

    ¡Un beso!

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  19. Hola Sofía , una entrada muy tierna y muy dura , ya que la pobre mujer después de lo que a visto y vivido , ahora tendrá días buenos que serán los menos y cuando te vea te preguntara que donde has estado durante tanto tiempo , por que hace mucho tiempo que no te había visto , pero como se suele decir es ley de vida , aunque lo tenga que padecer el familiar que es el que la cuida , te deseo una feliz noche besos de flor.

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