Un libro raro, bastante raro. Las vírgenes suicidas era una de esas lecturas que tenía pendientes desde hacía tiempo; el otro día lo encontré por casualidad en la biblioteca y sin pensármelo mucho me lo llevé a casa. Y sí, no es una novela muy común, la verdad. Ya me ha ocurrido otras veces no saber con exactitud qué me ha parecido un libro, si en realidad me ha gustado o no, y este es un ejemplo de ello.
Jeuffrey Eugenides, el autor, tiene un estilo muy propio, que en lo personal me gustó bastante. En general la expresión y la descripción son buenas, introduce de vez en cuando alguna metáfora o reflexión, y la forma de narrar en sí es agradable. No obstante, la historia y el hilo argumental son bastante extravagantes, pero digamos que se ven atenuados por esa forma "dulce" de contar los hechos.
Las vírgenes suicidas está contada en primera persona, pero del plural. Hay una voz central implícita en el nosotros, pero nunca llegamos a saber de quién se trata. Quienes cuentan los hechos son los vecinos de las hermanas Lisbon, las auténticas protagonistas, pero nunca dan sus nombres ni rasgos que los identifiquen. Cinco hermanas de una belleza pura y virginal, propia de la poesía bucólica: rubias, blancas, inocentes e ingenuas. O al menos en apariencia.








