Frankenstein o el moderno Prometeo

Otro de los grandes clásicos de la literatura lleva un nombre de sobra conocido: Frankenstein. Sin embargo, el auténtico título que en su momento dio la autora del libro era Frankenstein o el moderno Prometeo. Dicho título tiene su explicación basada en la mitología griega. En breves palabras y para no entrar en grandes detalles, Prometeo fue uno de los dioses encargados de otorgar facultades a los seres humanos cuando éstos fueron creados a partir de una mezcla de tierra y fuego. En la novela, y para sorpresa de muchos (donde yo me incluyo) Frankenstein no es el monstruo, sino el creador. Mi intención desde luego no es desvelar nada en relación a la novela, a menos nada de gran relevancia.

Desde mi perspectiva personal, Frankenstein es uno de los clásicos que, valga la redundancia, yo destacaría de entre las clásicos. En primer lugar, el tema que denuncia no ha perdido su vigencia a pesar de haber sido publicada en el año 1818, puesto que, como mensaje esencial, la historia nos muestra las ansias de gobierno y poder del Hombre, y las desgraciadas consecuencias que conllevan. Todavía no han llegado noticias de que ningún científico haya sido capaz de revivir un cuerpo sin vida (o a menos eso nos han hecho creer), pero es una verdad innegable que uno de los grandes retos de la humanidad es, si no sortear la muerte, al menos alargar su llegada todo lo que sea posible. Y esto pasa tanto en Frankenstein, situada en el s. XVIII, como en la actualidad.
Mary Shelley (1719-1851)

Otro dato de importancia sin duda es el hecho de que la autora sea una mujer. No es ningún secreto que durante mucho tiempo las mujeres tuvieron restringido el derecho a escribir y publicar, y que cuando lograban sacar a la luz alguna publicación era gracias a un pseudónimo masculino. Hay teorías que apuntan a que en realidad Mary Shelley fue ayudada en gran medida por su marido en la creación de Frankenstein. Sea como sea, hoy por hoy es en ella en quien recae la autoría de la novela, la cual recomiendo fervientemente, en especial porque, a pesar de tratar de un monstruo desprotegido e incomprendido, son las personas de carne y hueso, las vivas, las causantes del auténtico mal.


CONVERSATION

1 comentarios:

  1. Algún día deberías acutualizar esto con alguno de esos libros que tan a menudo lees o con esos relatos que escribes en ocasiones.

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