Rojo y negro (1830)

Si ya de por sí soy una lectora bastante lenta, últimamente estoy llegando a extremos insospechados. Por algún motivo que francamente no me molesto en descubrir, estas semanas he estado, digamos, un poco ajena a la lectura. Y en vista de que además soy un tanto masoquista, pues me lancé a leer Rojo y negro, del escritor francés Stendhal, y así tardé casi un mes en terminarlo. 

En general diría que ha merecido la pena, es un buen libro, una de esas novelas que te acercan un poquito más al contexto histórico de la época en que se basa. Pero también he de confesar que la tardanza no solo se debió a esta vangancia lectora que estoy padeciendo, sino a que Rojo y negro se hace de rogar, ya que la prosa del autor es pausada, descriptiva, insistente.



No obstante, debo decir que Julian Sorel, el protagonista, me pareció un personaje sumamente interesante, muy bien pulido y que además refleja una realidad con la que yo como joven me he sentido identificada.
Sorel es un chico de procedencia humilde que no ha visto mucho mundo, pero que está lleno de ambición, de deseos por ser alguien y de superarse a sí mismo. De esta forma, Julian empezará a trabajar como instructor de los hijos del alcalde, y a partir de entonces se irá relacionando con personajes importantes de la aristocracia y el clero. ¿Problema? El joven en realidad siente un profundo desprecio por esa gente pudiente, arrogante e hipócrita.

Aunque es cierto que muchas veces el protagonista también peca de orgullo y de hipocresía (al fin y al cabo no tiene más remedio si quiere ascender), al mismo tiempo me sorprendió su sangre fría y su capacidad para desenvolverse en un ambiente del que no forma parte. Y vuelvo y repito: en más de una ocasión logré una sincera empatía con él, puesto que la inexperiencia y ese deseo y ambición por llegar a grandes cosas es algo que en esta etapa de mi vida siento casi a diario.

A lo largo de toda la narración se nos irá mostrando la nueva forma de pensamiento de una sociedad cambiante en la que la sombra de Napoleón aún sigue presente. Como ya dije, leer este libro es una buena forma de conocer un poquito más sobre la Francia del siglo XIX y la realidad cotidiana del momento, pero siempre teniendo en cuenta que, si sufres esta especie de apatía transitoria por leer, pillarle el ritmo a Stendhal puede ser una tarea harto fatigosa. 

CONVERSATION

13 comentarios:

  1. Creo que describes muy bien el estilo de la prosa de Stendhal.

    Yo no pude sentir empatía por el protagonista, la verdad, pero bueno, el libro me parece un buen retrato de la época, de las desigualdades...

    Aunque me costó un poco, es cierto.

    ResponderEliminar
  2. Yo no he leído a Stendhal, pero el último mes también he sufrido de lo que llamas "vagancia lectora". Supongo que se da por momentos en que hay otras cosas que requieren más de nuestra atención... o después de un atracón de libros, como que viene una resaca lectora.

    Sobre "Rojo y negro", el argumento suena interesante. Creo que yo también me sentiría identificada con el protagonista. Supongo que la Universidad y la vida laboral son una etapa proclive para pasar por eso, después de todo implica "salir del ambiente" y del área de seguridad que se tiene en el hogar y el colegio.

    saludos :)

    ResponderEliminar
  3. Leí este libro hace tanto tiempo que el único recuerdo que tengo es que era muy gordo y que me costó leerlo, recuerdo muy vagamente (pero muy muy) al protagonista. No sé si volvería a leerlo (al menos ahora mismo).

    Saludos

    ResponderEliminar
  4. No conocía el libro, pero me ha llamado la atención. Lastimosamente también estoy pasando por una época en la que leer me está costando mucho. Me estoy demorando bastante con libros que en otras ocasiones hubiera podido devorar en 2 días, así que esta obra la dejaré para un futuro, cuando haya vuelto a coger mi ritmo normal.

    Por cierto, te nominé a un premio: http://baul-literario.blogspot.com/2014/04/premios-y-mas-premios.html Pásate si lo deseas :)

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. No he leído a Stendhal, pero por lo que cuentas entraría en la categoría de autor pesado pero que, sin embargo, al cerrar el libro sientes que ha sido una buena lectura y ha merecido la pena (otras obras en cambio son muy amenas y se leen en nada, pero al terminarlas sientes que no te acaban de llenar).
    UN saludo.

    ResponderEliminar
  6. Intenté leer este libro hace años y lo dejé porque no pude con la prosa de Stendhal. Tengo pendiente un nuevo intento para un futuro próximo... A ver si esta vez tengo más suerte y consigo avanzar un poco más.

    Besos!

    ResponderEliminar
  7. No he leído nada de Stendhal. Por lo que señalas, parece que no es de lectura fácil. Pero no lo descarto.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
  8. Yo creo que también estoy en esa fase lectora. Estoy leyendo más lento de lo normal.
    En cuanto al libro, no se. No me atrae mucho. Además solo de pensar en como es, por como lo describes, no me entran muchas ganas de leerlo.

    ResponderEliminar
  9. Estas fases lectoras las pasamos todas....siempre se pasan!
    En este caso no me animo...ando muy caga ultimamente.
    Un beso!

    ResponderEliminar
  10. Las fases lectoras, qué momentos...
    Sí que es un libro lento. Lo leí después de "La cartuja de Parma" y se me hizo más pesado, aunque me gustó mucho. Julian Sorel me pareció, más que nada, un arribista que va adaptándose al medio con tal de conseguir sus propósitos. Como persona se me hacía odioso pero como personaje fue espléndido.

    ResponderEliminar
  11. Con «Rojo y negro» acabo de perder la mitad de mi juventud. No importa la ostensible afinidad que puedas compartir con Sorel, al final la sensación es que la aventura se hace demasiado larga. Pesado como el plomo, hay que digerir de manera constante un imperturbable río dividido en tres corrientes: ideas exteriorizadas, ideas interiorizadas, y los ambiguos análisis “ajenos” de Stendhal. La descripción brilla por su ausencia. Stendhal demuestra una gran inteligencia y una capacidad ingente de determinarlo todo de manera escrupulosa y sin fisuras; ahora bien, es, creo yo, mejor psicólogo que escritor. Da por hecho, de manera un tanto inconveniente, que los lectores posteriores estarán al tanto del estado político francés de principios del XIX.
    Gran libro compuesto por un 90% de razones y un 10% de sensaciones. Una vez pasada la sorpresa por su agudeza y estilo particular te hallas con tus manos sosteniendo la definición de plúmbeo.
    Me lo he leído en dos semanas, pero bien sabe el cielo que cabría contar, simultáneamente, una "relectura", puesto que cada párrafo hay que leérselo dos o tres veces para absorberlo al 100%.
    Agradezco esta entrada que he leído con gran interés. Saludos.

    ResponderEliminar
  12. Aclaro que no es bueno que se me interprete demasiado áspero respecto a Stendhal. «Rojo y negro» es, al margen de lo lenta o no que se nos pueda presentar la lectura, un monumento de la literatura universal intachable, que es imposible te deje indiferente. Las perspectivas que se adquieren son valiosas. Ocurre algo similar que con algunos filósofos: tras una lectura exasperante y su posterior meditación adquieres consciencia de los regalos que te han conferido sus páginas.
    Lo que sí digo: novela psicológica; si tenemos dudas entre Stendhal y Dostoievski, en la mayoría de los casos será lo mejor decantarse por el último, que con un lenguaje sencillo transmite lo más trascendente que cabe en el alma humana: que con menos hace, incluso, más.
    Y, para los que ya hayan leído «Rojo y negro», pido un +1 si ellos también creen que Madame de Rênal podría jugar al squash con los omoplatos.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  13. Entiendo a la perfección lo que quieres decir Alex... Sin duda es un buen libro, una crónica social y un ejemplo de literatura francesa, pero no se puede decir que sea una lectura sencilla.

    ResponderEliminar

Opinar es gratis, ¡adelante!

BTemplates.com