Y al final... ¡todos mueren!

Los finales son un auténtico quebradero de cabeza, no solo para un escritor, sino también para los propios lectores. En general, cuando algo acaba no siempre solemos estar contentos con el resultado. Y muchas veces, esto nos ocurre con muchos libros y películas. Bueno... no a todos.

El caso es que hace unos días, hablando con un compañero, me comentó lo enfadadísimo que estaba con cierta autora por el final que le había dado a cierta novela suya. No daré ningún nombre, pero a la pobre la puso verde, pero verde, como si de algo personal se tratase. Para él, el libro sería perfecto si no hubiese terminado de esa forma tan (palabras textuales) horrenda, insultante y aborrecible. Y es que al final la escritora decidió matar a la carismática heroína de su novela, y eso al parecer es sencillamente inadmisible.




El caso es que no es la primera vez que veo producirse en los lectores una histeria general y casi descontrolada cuando los protagonistas mueren o bien no acaban juntos, casándose, teniendo hijos y comiendo perdices. Es como si estos personajes, por el simple hecho de pertenecer a una historia con la que nos encontramos a gusto o con la que nos identifiquemos, estuviesen exentos de morir o de ser infelices. 

Supongo que detrás de esa necesidad de un happy ending existe algún tipo de explicación psicológica o algo así, ya que está claro que todos soñamos con la felicidad y con la victoria del bien sobre el mal y demás (utopías). Pero, como dicen los mayores, la vida no es nunca como queremos que sea, y con los finales pasa algo parecido.

Por un lado, entiendo que haya desenlaces que no nos convenzan o que sencillamente detestemos. Lo entiendo, nos ha pasado a todos que, al cerrar un libro o salir del cine, nos sentimos indignados, engañados o decepcionados porque el final sencillamente no hay por donde cogerlo, bien porque sea una fantasmada, una chapuza o una cosa tan obviamente predecible que confiábamos en que el escritor o los guionistas tuviesen suficiente talento como para impresionarnos con un poquito más de originalidad. 

Sin embargo, no entiendo a qué viene ese "enfado", esa irritación y enfurruñamiento cuando el personaje principal muere, pierde la batalla o no se queda con el amante por el que ha estado suspirando toda su vida. Admito que sí, que a veces es doloroso y que como seres humanos dotados de empatía nos entristezca la muerte,  o nos desilusione el fracaso o la derrota, pero precisamente por esa razón, porque es algo con lo que vivimos día a día, me cuesta entender que a veces la gente lo lleve tan mal. No sé, en ocasiones me pasa que, si me pintan un desenlace con flores, arcoíris y unicornios no termino de creérmelo.

Por supuesto, esto no quiere decir que sea una psicópata que disfruta cada vez que se cargan a los protagonistas, ni que me amarguen los finales felices per se. Simplemente creo que en la literatura y en el cine, como en todo, hay finales que son como tienen que ser. Buenos o malos, trágicos o cómicos, felices o tristes, pero finales al fin y al cabo. Ni más, ni menos. 



CONVERSATION

12 comentarios:

  1. Hombre, yo no puedo negar que siento debilidad por los finales felices, pero no suelo molestarme si el final es triste, o agridulce, o abierto... si encaja con el tono del resto de la historia. Pero sí es cierto que hay algunos libros que te dejan con la sensación de final "tramposo", como si el autor no le hubiera dado un final más edificante solo para parecer más "moderno", y eso a mí, personalmente, me cabrea bastante.

    Por cierto, muy interesante la entrada, me ha hecho pensar :-D.

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  2. Yo tampoco entiendo ese "enfado". Hay veces que la historia pide un final no tan feliz. Y a veces el autor hace un giro tan forzado para terminar bien la historia, que ésta termina perdiendo toda la calidad que había conseguido. No siempre puede haber un final feliz. No siempre va a triunfar el héroe.
    Besotes!!!

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  3. Qué oportuno me viene tu entrada... :) En mi caso no me enfada que el protagonista muera, al contrario, puedo enfadarme porque NO muera, si eso es lo que "pedía" la historia. Me fastidian mucho los finales edulcorados, sobre todo si son impostados e innecesarios.

    Lo que me cabrea con los finales es la falta de coherencia con el resto de la narración, o esas prisas que les entra de repente a algunos autores y con tal de acabar no les importa que se queden flecos por ahí colgando de vete a saber qué. Es verdad que a veces la gracia está en que se queden algunas cosas ahí, sin resolver, como sugerencias, pero cuando se nota que es por descudido, pues te enfadas.

    Vaya debate has planteado, esto de los finales da para mucho ;)

    Besos

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  4. Yo estoy contigo. Prefiero los finales realista. Si a un personaje se le pone en una situación muy difícil, próxima a la muerte, me fastidia más que se salve milagrosamente a que muera. No me gustan los héroes y heroínas que todo lo pueden y todo lo saben.

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  5. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Obviamente disfruto un final feliz, pero no siempre puede ser así. Esos finales "amargos" sirven para recordar que no existen los súper-héroes que se pueden salvar de cualquier situación, sino que todos somos humanos y no podemos esperar que la vida sea siempre color de rosa.

    Una entrada muy interesante, gracias por ello. ¡Un abrazo!

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  6. No sé si estoy acertando con la saga que creo que es. Pero si estoy acertando, a mí el final me pareció una patata porque sí, y la muerte absurda e innecesaria, pero bueno xDDD A lo mejor no es la misma saga.

    En cuanto a lo de los finales, jode a veces, pero cuando es coherente con la historia, sorprendente, etc... Pues qué le vas a hacer. Te indignas, te da rabia, pero bueno, ... Supongo que por eso me gusta tanto Canción de Hielo y Fuego... nadie está a salvo, y eso es como la vida misma.

    Muá!

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  7. Está claro que es difícil que ciertos finales gusten a todos los lectores, pero ¿qué significado tendría que todos acabasen bien?Qué poco intriga, ¿no?
    Abrazo!

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  8. No todos buscamos lo mismo en las lecturas. Hay quien busca en los libros una realidad diferente y con ello no me refiero a la fantasía, sino al deseo de que la felicidad sea algo más que una mera búsqueda, sino un hecho. Además, formarse una idea y encontrar que te la rompan de pronto es un choque que, a veces, no se sabe sobrellevar.
    Hay finales y finales. Es la coherencia lo que hace que me gusten, no el que sean felices o infelices.
    Genial entrada, Sofia. Besucos ;)

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  9. Muy buena reflexión, la cual comparto.
    A mí que un final me guste no depende de si es feliz o triste, depende de si me parece que encaja bien con el resto de la obra.
    A veces he conocido gente que declara buscar "evasión de la triste realidad en los libros", y si el final no le resulta complaciente critica la obra. Cosa que me parece respetable, porque cada uno tiene su gusto y lee por el motivo que le venga en gana, pero no me parece una buena manera de juzgar una obra. Lo veo injusto incluso.

    Con los finales, además, me pasa una cosa curiosa, y es que no entiendo a la gente que se carga toda una obra entera sólo por el final. A mí me ha pasado que hay finales que no me han gustado, pero si antes de llegar a la parte final el libro me ha ido pareciendo bueno soy incapaz de acuchillar la obra. Le bajaré nota en todo caso, pero no me la cargaré.
    Un saludo.

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  10. Un final feliz no hace un mejor final. Un buen lector sabe apreciar una historia bien construida aunque no termine como esperamos. Gran post Sofía

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  11. A menudo, la trama y los mismos personajes conducen al autor a escribir un final concreto, a veces feliz y otras veces no. Como pasa en la vida real..

    Que un libro bien narrado termine de cualquier manera me encabrona bastante, la verdad. El escritor no puede sacarse de la manga un final, la historia es la que lleva la batuta. Lo de "vivieron felices y comieron perdices" no es absolutamente necesario (dijo una perdiz, madre de familia).
    Vamos, que si hay que morir, pues se muere...


    Pero (y ahora entro en modo ironía on), ya que has puesto la foto de Titanic... la chavala podía haberle hecho un poquito de sitio eh... que creo que cabían los dos bien apretaditos, o irse turnando... amossss, digo yoooo...


    Genial la entrada, Sofía :-D

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    Respuestas
    1. ajajajaja estoy totalmente de acuerdo, Nuria! El hecho de que los protagonistas mueran (y más en esa película) no quiere decir que el espectador no pueda sentir pena o tristeza. Vamos, habría que ser muy mala persona para decir que en esa tabla no había espacio jajaja
      Besotes y gracias!!

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