Un mundo feliz

“Una distopía o antiutopía es una sociedad ficticia indeseable en sí misma. Esta sociedad distópica suele ser introducida mediante una novela, ensayo, cómic, serie televisiva o cine.” [Wikipedia]



Me he valido de esta escueta pero eficaz definición para referirme a una de las novelas modernas distópicas por excelencia: Un mundo feliz, o Brave New World (1932), título original que le dio su autor, Aldous Huxley.

Feliz, nuevo, y valiente, son los distintos adjetivos utilizados para describir una sociedad cumbre de la civilización, un lugar en el que todos los seres humanos son creados de forma artificial. Bienvenidos a un mundo feliz, en el que no existe la inestabilidad, los padres y las madres, el amor, las emociones violentas, la vejez; un lugar donde se enseña a aceptar la muerte de una forma espeluznantemente natural y donde una droga te hace olvidar cualquier pena o dolor.



Tanta maravilla hace preguntarse dónde está el problema en tan perfecta y evolucionada comunidad. Por supuesto, mediante la narración, la distopía en la que consiste este libro, iremos descubriendo que no todo lo que reluce es oro, y que tras ese universo magnánimo de felicidad y seres humanos sociales y unidos, la fría y aplastante realidad está latente. 

Como cualquier otro clásico, Un mundo feliz se vale de una ocurrente y particular capacidad de impresión para dejar patidifuso al lector. Tal vez no tanto a uno moderno, pero con toda seguridad a aquellos que en los años 30 y sus décadas posteriores leyeron de primera mano esta novela. 

Yo, que me incluyo dentro de ese grupo de “lectora actual”, debo decir que esta feliz distopía me gustó más que por esa caótica historia –aparentemente sosegada- por el mensaje que subyace en ella. 

Aldoux Huxley (1894-1963)

La narración en sí me pareció algunas veces algo inconclusa; me faltaron más datos, más porqués, una guía algo más amplia de cómo se llegó al punto de partida. Pero dejando mi tisquismería personal atrás, no cabe duda de que lo que se trata en la obra de Huxley rasguña a cualquiera que se adentre en ese mundo en el que la calma y el control imperantes esconden en realidad una angustia y vacío sobrecogedores. 

Por tanto, entre las muchas conclusiones que me quedan de esta lectura, hay una que me resulta tranquilizadora y brevemente perturbadora, todo al mismo tiempo. ¿Que si os la confieso? Bien, he de decir que la falta de libertad, la opresión y el régimen que se disfrazan de cordero en esta historia me hicieron atisbar la posibilidad de que, tal vez (y solo tal vez), este mundo en que vivimos no sea tan terrible… Todavía.

CONVERSATION

8 comentarios:

  1. Lo leí hace muuuchos años. Tantos que apenas lo recuerdo, lo confieso. Debería releerlo.
    Besotes!!!

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  2. Este libro es muy interesante y yo lo disfruté de principio a fin.
    El fenómeno de las distopías me tiene reflexiva en los últimos tiempos. Si aceptamos la definición que citas, no tengo claro hasta qué punto podría considerar Un mundo feliz un mundo distópico..... por lo menos para quienes viven en él. (Obviamente si para nosotros, que deseamos tener la libertad suficiente para ser infelices) Pero en la novela, todos los personajes son condicionados para disfrutar con la vida que se les ha asignado y únicamente cuando se introducen personajes o elemenos que desequilibran el sistema, se crea un problema. Tiene que haber algún ensayo que reflexione sobre todo ello, la utopía como distopía o algo así. Si no, podríamos escribirla nosotras!! ; )
    Me ha encantado la reseña!!
    ¡Perdona el rollo!

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  3. Es un libro que me pareció buenísimo y del que podrá hacerse una lectura actual de él durante muchos años sin que quede obsoleto. Lo comentaría más en profundidad pero mi mala memoria me lo impide... xD
    Las distopías son un género que ahora está muy de moda, pero para mí, los libros que se están publicando están muy lejos de este, 1984 o Farenheit 451 porque no ofrecen nada sobre lo que hacer reflexionar al lector. Que es, precisamente, lo que más me gusta de los tres que mencioné.

    Bicos!

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  4. A mí también me pasa cuando leo (o releo) alguna de estas distopías clásicas (recientemente Kallocaína que no es tanto la historia en sí lo que me llama, sino el mensaje, por otro lado aterrador, y en realidad bastante fiel a lo que puede ser (y de hecho, es) la realidad: lobos con piel de cordero, sociedades enteras manipuladas. ¿Qué estamos lejos de algo así?.... mmmm... a veces tengo dudas.

    Gracias y besos!

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  5. Lo leí hace mucho tiempo y no me gustó. Entiendo el mensaje aterrador, pero como novela no.

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  6. Lo tengo pendiente. Veo que no es para tanto, por todo eso que dices que falta. Me fastidia mucho cuando un libro deja muchas incógnitas, pero habrá que leerlo ;D.

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  7. Mira que le tengo ganas a este clásico de la ciencia ficción... tu reseña me ha animado más a querer leerlo. Aunque antes tengo pendiente 1984, de Orwell.
    Un abrazo :)

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  8. Lo leí hace bastantes años y aún lo recuerdo con mucho cariño; y eso que es un tipo de literatura que no suelo leer. Supongo que es de esos libros que se recuerdan siempre.
    Abrazo!

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