"Fariña", el polvo blanco que inundó Galicia

Todo comenzó con el contrabando de alimentos o medicamentos que escaseaban en la posguerra española. A continuación vino el estraperlo de chatarra, gasolina, café o alcohol. El siguiente paso fue el tabaco, para después saltar de forma espectacular al narcotráfico. En pocas líneas y así como quien no quiere la cosa, he resumido un complejo entramado social e histórico sobre una práctica que se lleva realizando en la región en la que vivo durante décadas. 

Estoy segura de que todos sabrán identificar a un narco, un señor que construye un imperio gracias a la compra-venta de estupefacientes. Coches de alta gama, mansiones, propiedades, tierras, yates, restaurantes de lujo, despilfarro, putas, desenfreno y soberbia forman el arquetipo del narcotraficante por excelencia. 
Países como Colombia o México saltaron al estrellato gracias al narcotráfico, por desgracia (aunque no se conocen únicamente por esta lacra social, a Dios gracias). Pero, ¿Galicia? Esa esquina al noroeste de España tan verde, tan bonita y tan alejada de la mano de Dios, ¿el reino del tráfico de drogas? ¿Un lugar plagado de contrabandistas, como en las pelis?
Galicia fue, nada más y nada menos, la puerta de entrada al resto de Europa de sustancias como la cocaína durante los años 80 y 90. Los narcotraficantes colombianos adoraban esta región no solo por su exquisito marisco, sino por las buenas relaciones que tenían con los clanes gallegos, quienes esperaban con ansia los fardos de coca al otro lado del Atlántico. Pensar que A Costa da Morte podría ser el escenario de una súperproducción al estilo de la serie Narcos la hace sentirse a una extrañamente orgullosa. Pero después te sientes más bien sorprendida y acongojada por las cosas que esta lectura te enseña sobre tu propia tierra.

Hay algo que me ha gustado especialmente de Fariña, el concienzudo y ameno ensayo de Nacho Carretero. No es únicamente que en él se refleje con precisión los pasos de los grandes capos de la droga en Galicia, que se den datos fehacientes y hasta curiosos de sus andadas, que se explique de forma realista cómo este negocio influyó en una sociedad que veía y que sabía que por sus mares entraba una sustancia ilegal y que se muestre cómo el proceso judicial para solventar este problema fue lento y costoso.



Lo verdaderamente interesante, al menos para mí, ha sido ese tono irónico tras el que se esconde una crítica social hacia una comunidad que, en palabras del autor, ha sufrido siempre de desmemoria. Más aún, Carretero deja constancia de esa apatía gallega, de ese lema sobre el "cada quien sabrá" que hizo a los gallegos mirar para otro lado cuando el narcotráfico se convirtió en un verdadero problema social. Junto a esa mitificación de la figura del narco, de esos hombres que eran admirados y respetados por su poder y que a veces Hollywood ha contribuido a glorificar más que criticar, se destaca también la figura del yonqui de clase humilde que se convierte en una auténtica piltrafa. Como prueba, encontramos esa generación perdida de jóvenes procedentes de pequeños pueblos costeros de Galicia que cayeron en las redes de la adicción. 

Así, en Fariña se dedica un espacio especial a esas madres que tuvieron los ovarios suficientes para enfrentarse a los narcos que habían arrebatado la salud e incluso la vida de sus hijos, y que fueron el germen de una lucha que se prolongaría durante años. Nunca debería olvidarse a esas mujeres que se congregaron en el Pazo de Baión (foto anterior) para plantar cara a uno de los contrabandistas más poderosos -y por ende, peligrosos- de la región: Laureano Oubiña.
También deben quedar para el recuerdo los testimonios de los policías y jueces que tomaron la resolución de acabar con el narcotráfico desde la raíz, con todas las consecuencias que aquello conllevaba. Porque no se olviden que esta práctica salpica a gente de a pie, a empresarios, a políticos e incluso figuras de autoridad. Pero, sobre todo, este ensayo va de recordar que, lejos de lo que se cree, el narcotráfico todavía vive. O se esconde, más bien, entre los recovecos de la escarpada costa gallega. 



Publicado el 8/1/2018



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28 comentarios:

  1. Lo hemos ido leyendo en la prensa, hemos seguido las vicisitudes de unos y los abusos de otros pero parece una buena idea leerlo todo en un libro. Tiene buena pinta. Un abrazo

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    1. Sí, hubo un tiempo en que la prensa estaba más atenta a este asunto. Ahora hay cosas más importantes (o no) en las que centrar la atención.
      Abrazos.

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  2. Hola Mrs, gracias por la información, el tema sigue tan candente como hace treinta años...es un final sin final..
    Gracias, pasa buen día, besos aturdidos..

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    1. Así es, un final que todavía está muy lejos de ser tal.
      Un beso, Don Vito.

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  3. Hola Sofía, ¿por qué Galicia? Esa es la pregunta que se me ha venido una y otra vez a la cabeza cuando el narcotráfico de drogas saltaba en las últimas décadas a la palestra en los informativos. Creo que con tus datos y opiniones aportadas en este texto, más la lectura de este más que interesante ensayo, podemos encontrar muchas respuestas al asunto en cuestión.

    ¡Un abrazo y feliz 2018!

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    1. Básicamente y entre otras muchas razones, Miguel, se debía a la posición estratégica de Galicia, pues Colombia y esta región comparten las aguas del Atlántico. No obstante, es cierto que para explicar las causas en detalle es necesario más de una página.
      Un abrazo e igualmente!

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  4. Curioso, no había oído hablar de esta novela, y menos de que fueran las puertas del narcotráfico extranjero. No te acostarás sin saber algo nuevo.
    Aunque me apasiona escuchar hablar y saber cosas sobre este tema, me cuesta mucho ponerme con ensayos aunque sean amenos. Pero parece que a ti te ha gustado. Ole ahí.
    Un beso!!!

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    1. Mira que a mí me pasaba lo mismo con los ensayos, Violeta. Pero este es realmente ameno y la temática es tan de actualidad que es imposible resistirse jeje
      Un besote.

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  5. Desde el otro lado del océano desconocía esta faceta de Galicia, una tierra tan hermosa.
    Aquí estamos inmersos y tomados por el narcotráfico, del que fueron cómplices los gobernantes que lo introdujeron, los que lo fomentaron, más la corrupción de las fuerzas policiales y de los jueces.
    La droga es un flagelo que se extiende por todo el planeta, otra de las estupideces humanas.
    Me encantó la forma en que presentaste esta interesante reseña, Sofía.
    Un fuerte abrazo.

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    1. El problema del narcotráfico es también tremendo en Latinoamérica, Mirella. Y sí, la droga es una estupidez, pero tan letal y peligrosa que cuesta creerlo.
      Un fuerte abrazo.

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  6. Mientras te leía recordaba esa época y el coraje de esas madres que se enfrentaron a los narcotraficantes. Unos se enriquecen y otros dejan la vida y sigue siendo igual, van cambiando los escenarios pero sigue esa terrible lacra, quizás porque hay mucho dinero en juego y entonces se mira para otros lados o porque nadie se atreve a enfrentarse porque acostumbran a ganar los poderosos.

    Me ha parecido muy interesante la propuesta y ese análisis del qué paso y de lo que igual sigue pasando.

    Besos

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    1. Lo que acabas de escribir es exactamente lo que ocurre, Conxita. El narcotráfico es un problema en el que está inmiscuida toda la sociedad, unos por participar activamente y otros por callar... Aunque también es cierto que hablar, en estos casos, puede ser un riesgo muy grande que correr.
      Muchas gracias, un beso.

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  7. Interesante parece el ensayo. Leo pocos y últimamente menos. No seguro que vaya a leer este, pero lo tendré en cuenta.
    Un beso.

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    1. Para leer ensayos hay que estar de humor. Y si apetece más narrativa, pues hay que darle al cuerpo lo que pide ;)
      Un besote.

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  8. Tienes una capacidad asombrosa, Sofía, para resumir una situación de la crónica "negra" del narcotráfico en Galicia.
    Tomo nota de "Fariña"
    Gracias compañera.

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    1. Gracias a ti, Tara, por las palabras y el tiempo.
      Un besazo!

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  9. Hola, Sofía. Me llena de curiosidad saber cómo se vive el narcotráfico en España, es decir, como mexicana comprendo la situación de mi país que es bastante peculiar, muchas veces quienes hacen más actos de beneficencia, fundación de plazas o escuelas, quienes cumplen los deberes gubernamentales son los narcos y no los dirigentes; no me imagino a la gente del común rebelándose, es una pena pero está tan normalizado pero si puedo dar fe de la indiferencia. Tomo nota de la sugerencia y recomendación que haces. Un abrazo grandote. :)

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    1. Pues sí, Sofía, le comentaba a Mirella que el problema del narcotráfico de Latinoamérica poco tiene que ver con el de Galicia. Pero, aún así, todavía hay mucha gente metida en el meollo, y lo peor es que no son solamente los narcos.
      Muchas gracias y un fuerte abrazo!

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  10. Cualquier organización criminal organizada es algo más que los capos o sicarios que la gestionan, hunde sus raíces en la sociedad, desde políticos o jueces, hasta personas de a pie que aunque sea de manera indirecta "viven" del negocio. Ese "mirar para otro lado" esconde muchos intereses detrás. Y parece que en Galicia hundió muy hondas sus raíces, al estilo de la Mafia italiana. Siempre me pregunté si la legalización de las drogas no sería la opción de terminar con el tráfico... Siempre nos queda eso que decía mi abuela de que no hay mal que cien años dure. Un abrazo!!

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    1. Exactamente, David. El autor del libro lo compara precisamente con las mafias italianas, porque algunos clanes recordaban a las mismas por su modus operandi.
      La legalización de las drogas tendría claramente beneficios en cuanto a acabar con el narcotráfico, pero no sé hasta que punto las desventajas podrían ser, si cabe, más dañinas.
      Un abrazo.

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  11. He ido siguiendo el tema en prensa e informativos!! Interesante leerlo ahora en un libro!
    Besicos!!

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    1. Siempre es bueno contrastar la información con un libro, que a veces la prensa no cuenta todo como es.
      Un besín.

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  12. La verdad es que yo también me pregunto por qué en Galicia? Muy interesante. No me olvido de las lanchas por el Estrecho de Gibraltar. Un abrazo

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    1. A ese lado del territorio también se fraguan grandes tejemanejes del narcotráfico, por desgracia.
      Gracias Betty, un abrazo.

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  13. Una reseña tan interesante como la historia que encierra. ¿Qué más podemos decir del narcotráfico que no se haya dicho? Pero conocer las interioridades de ese sucio negocio, contadas por alguien que las ha vivido de cerca, es un valor añadido que nos hace repudiar con más intensidad, si cabe, esa práctica y la forma de vida de unos "villanos" que se han enriquecido a costa de la vida de tantos jóvenes adictos y que, por un tiempo, fueron intocables. Y lo peor de todo es que, como dices, la guerra todavía no se ha dado por acabada.
    Un abrazo.

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  14. Qué decir, Sofía: en latinoamérica es mierda de cada día. Como bien dices, México se ha hecho tristemente conocido por el altísimo grado de corrupción y tráfico de sustancias, todo sea por alimentar al más grande los mercados: Estados Unidos. En Brasil, en Sao Paulo, hay incluso un barrio entero llamado "Cracolandia" donde se vende y se consume al aire libre.

    Me saco el sombrero por esas madres que ayudaron a crear consciencia. Un ejemplo de virtud de Galicia para el mundo.

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  15. Hola Sofia,... todavía recuerdo un artículo que leí sobre toda una generación perdida de la zona de Cambados,... solo una chica quedaba con vida... fue realmente espeluznante!

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