La voz a ti debida, Salinas

Dentro de los géneros literarios, la poesía se encuentra entre uno de los más valorados, pero contradictoriamente, no son tan abundantes los lectores de poesía como lo pueden ser los de narrativa o de ensayo, por ejemplo. Personalmente, yo soy una lectora más afín a la novela, aunque como es lógico, no por ello menosprecio la estructura en verso, ni mucho menos. 
Muchas veces puede resultar complicada de entender, porque como ya dije en una ocasión, descifrar un mensaje oculto puede considerarse un esfuerzo inútil que no nos llevará a una clara conclusión. 
Sin embargo, si a estas composiciones se les presta la debida atención, puede que no se capte el significado completo, pero sí una cierta esencia que es, por así decirlo, el alma del poema, y que a veces basta para entender lo que se quiere expresar.
La poesía es un arte que requiere un don especial, no se trata de una tarea fácil ni que cualquiera pueda realizar.  

Son numerosos los poetas españoles que han dejado un importantísimo acervo cultural y artístico a lo largo de la historia. Muchos de ellos se agruparon por generaciones, y de ahí surgió una de las más importantes del siglo XX: la del 27. La conformaban poetas tales como García Lorca, Jorge Guillén, Dámso Alonso, Gerardo Diego, etc. Uno de mis últimos descubrimientos ha sido el del componente Pedro Salinas, entre cuyas obras destaca La voz a ti debida (1933). Es bien sabido que en la poesía uno de los temas de mayor cabida es el amor y la idealización de la persona amada. Las palabras pueden llegar a transmitir sensaciones y emociones auténticas que nos ponen en el lugar del autor.
Pedro Salinas, por su parte, demuestra en esta obra una capacidad y sensibilidad extraordinarias para transformar el amor en una idea de infinidad y grandeza absoluta.
Este es uno de los tantos poemas que constituye esta magnífica obra poética:

Sí, por detrás de las gentes    
te busco.
No en tu nombre, si lo dicen,
no en tu imagen, si la pintan.
Detrás, detrás, más allá.

Por detrás de ti te busco.
No en tu espejo, no en tu letra
ni en tu alma.
Detrás, más allá.

También detrás, más atrás
de mí te busco. No eres
lo que yo siento de ti.
No eres
lo que me está palpitando
con sangre mía en las venas,
sin ser yo.
Detrás, más allá te busco.

Por encontrarte, dejar
de vivir en ti, y en mí,
y en los otros.
Vivir ya detrás de todo,
al otro lado de todo
-por encontrarte-,
como si fuese morir.

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