Matar un ruiseñor

Harper Lee fue ganadora del Premio Pulitzer del año 1961 gracias a esta novela, la cual se había publicado el año anterior. En esta autora se da uno de esos peculiares casos que llaman mucho mi atención: ésta fue su única obra narrativa. Harper Lee creó una novela de renombre y reconocimiento mundial, y por alguna razón no continuó publicando.

Matar un ruiseñor tiene un punto de interés centrado en el racismo, la violación y la violencia. A continuación pasaré a detallar la obra y dar mi opinión, por lo que aparecerán spoilers. 


RESUMEN

 En el apacible vecindario de Maycomb la vida de la pequeña Scout, de nueve años, y su hermano Jem, de doce, transcurre sin grandes pormenores. Los problemas más difíciles de afrontar tales como el primer día de colegio o el misterio de Boo Radley, quien no ha salido de casa en 25 años, no representan cambios significativos en sus vidas. Por ello, cuando llega a oídos de todos los habitantes que el padre de los niños, el abogado Atticus Finch, defiende a un negro acusado de violación a una joven blanca, se ciernen sobre la familia comentarios incisivos, miradas de reproche y amenazas por parte de Ewell, progenitor de la víctima. En el día del juicio reina en el ambiente una inusitada tensión, y en contra de las normas morales, los hermanos Finch asisten a los tribunales para ver la defensa ejercida por Atticus. Sin embargo, ni las pruebas de inocencia más sólidas son suficientes para vencer los prejuicios raciales, por lo que Tom es condenado. Las injusticias imperantes continúan en la cárcel, y el hombre negro es asesinado tras intentar fugarse. A pesar del trágico final, la familia Finch ve finalizadas las amenazas cuando, tras un ataque a Jem y Scout tras una obra teatral, el vengativo señor Ewell muere accidentalmente con su propia arma homicida.


Debo decir que sin duda Matar un ruiseñor marcó precedentes por un motivo bastante obvio: los temas centrales mencionados anteriormente (discriminación racial, violación) son tratados sin tapujos, por lo que en el momento de su publicación la novela debió de causar con seguridad un gran revuelo. 
El clímax de la historia se da durante la descripción del juicio, para mí la parte de mayor emoción. Es un libro que me gustó, sí, pero es cierto que me costó engancharme a él, y a pesar de su corta extensión, tardé en introducirme de lleno identificarme con los personajes. 
Los primeros capítulos dan tal vez demasiada importancia a la vida de los niños, se detalla con exactitud cada uno de sus juegos, diálogos, travesuras, lo que ralentiza un poco el ritmo de la novela. 
No es en ningún caso una mal libro y me parece una buena lectura de denuncia y consciencia social, pero le faltó un ligero toque, una chispa para impulsar los sucesos que se narran. Aún así, creo que es una buena recomendación y en cierta forma una obra representativa de su contexto histórico, por lo que siempre es interesante leerla. 
Cito aquí un pasaje del libro que realmente me gustó; un breve fragmento que induce a la reflexión:

-(...) No, Jem, yo creo que sólo hay una clase de personas: personas.
- Eso pensaba yo también -dijo por fin- cuando tenía tu edad. Si sólo hay una clase de personas, ¿por qué no pueden tolerarse unas a otras? Si todos son semejantes, ¿cómo se salen del camino para despreciarse unos a otros? Scout, creo que empiezo a comprender una cosa. Creo que empiezo a comprender por qué Boo Radley ha estado encerrado en su casa todo este tiempo... Ha sido porque quiere estar allí dentro.

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