P vs L: Desayuno con diamantes

No sé si atreverme a decir lo que estoy pensando... Bueno, qué tontería, este es un blog de opinión, ¿para qué escribo si no es para opinar? Como digo, me atrevería a afirmar que Desayuno con diamantes es más célebre gracias a la película. Creo que, como muchas tantas obras, la versión en la gran pantalla significó un impulso imprescindible para convertir este libro en un clásico. Así, la primera imagen que se nos viene a la cabeza cuando nos mencionan este título es nada más y nada menos que la de Audrey Hepburn con su elegante vestido y guantes negros y esa media sonrisa entre pícara y angelical. En mi caso es así y probablemente en el de mucha otra gente también. 
Como suele ocurrir, la versión original y la adaptación divergen en varios puntos. Pero con este libro y esta película mis sensaciones fueron encontradas. Ambos se parecen entre sí, y a la vez son muy distintos. Explico esta afirmación tan paradójica: 
Por un lado, tenemos la novela, cuyo título es Desayuno en Tiffany's; he ahí la primera diferencia, que aunque trivial, se debe tener en cuenta. Fue escrita por el célebre escritor Truman Capote en el año 1958. La historia está narrada en primera persona por un hombre joven que cierto día se traslada a un bloque de apartamentos en el que conoce a Holly Golightly, una excéntrica chica que monta grandes fiestas en su piso y aparece acompañada casi a diario por un hombre distinto. Holly es lo que se denomina en inglés una starlet, algo así como una aspirante a estrella que se codea con la gente influyente y conocida de la alta sociedad para ganar dinero y buscar lógicamente algo de fama para sí. 

Holly es un personaje realmente desconcertante, lo que la hace tan atractiva para los demás. No es que no me cayese bien, pero debo reconocer que su forma de ser tan alocada me descolocaba en muchas situaciones. ¿Cuáles son sus verdaderos objetivos en la vida? ¿En quién puede confiar verdaderamente? ¿Quién es Holly, y a dónde pertenece? Son preguntas que ni ella misma sabe contestar. 
El estilo de Capote, en esta novela, me gustó. Es fresco sin llegar a ser simplón; le da un toque muy personal a su escritura, de forma que describe pero no exhaustivamente y embellece un tanto el lenguaje sin necesidad de recargarlo. Es cierto que no es una grandísima novela, pero creo que mereció la pena, sobre todo porque los personajes son bastante reales, en especial Holly, un alma un tanto desorientada y aventurera que, como muchas otras, se rodea de gente a sabiendas de que en el fondo siempre se encontrará con una irremediable sensación de soledad


Y sí, en efecto la cinta Desayuno con diamantes tiene una estructura similar al libro, pero la esencia no es la misma. Como digo, la genial Audrey Hepburn encarna a una Holly también bastante atolondrada, pero mucho más risueña, con un carácter propio, distintivo. Todo sea dicho, la versión cinematográfica la orientaron más hacia el amor y el romanticismo, temas que no son los centrales en la obra de Capote. Es cierto que hay un apuesto joven que se muda a un edificio donde se encuentra a una excéntrica muchacha de la que se hace amigo, y dicha chica también se codea con lo más frívolo y glamuroso de la sociedad neoyorquina, pero sus personalidades, las de ambos protagonistas, distan bastante de la novela. 

Además, con esta cinta me ocurrió algo curioso: la vi por primera vez de adolescente, y me pareció la película más romántica que había visto. Sin embargo, mi perspectiva inocente cambió bastante al visonarla años más tarde por segunda vez. No es tampoco una película romántica. Sé que me contradigo, pero es que esta historia se presta a la contradicción. Ninguna de las dos trata de amor pero tampoco de tristeza, ambas tratan de la soledad pero también de la amistad, solo que lo enfocan de manera diferente.
Sea como sea, hoy por hoy esta obra se considera un clásico tanto de la literatura como del cine. Gracias a Truman Capote pero también a la fantástica Audrey Hepburn, que se convirtió en uno de los más grandes mitos de la década de los 60. Un clásico en el sentido más amplio de la palabra. 

CONVERSATION

3 comentarios:

  1. Yo todavía no he visto la peli. Al menos no entera, porque es imposible no habérsela cruzado en televisión alguna vez. Sin embargo, sí leí el libro. Tampoco me pareció una obra cumbre de la literatura, supongo que debe su fama medio a la película, medio a la fama que alcanzó Truman Capote posteriormente.

    Sin embargo, coincido contigo en que película y libro se parecen, y a la vez son distintas. Lo que más me chirría es que, aunque yo, como casi todo el mundo, tenía a Audrey Hepburn asociada a Holly, mientras leía era como..."No, no me pega, nada de nada". Curiosamente, Truman Capote pensaba en Marilyn Monroe mientras escribía... Eso ya me cuadra más :P http://www.paramountchannel.es/2013/06/06/curiosidades-de-desayuno-con-diamantes/

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  2. Muchas gracias por el enlace Bettie! Y a mí Audrey me gusta para la película, pero es lo que digo, tiene una personalidad más bien distinta a la Holly de Capote.

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  3. Exacto. En la película pega, porque dan un enfoque distinto. Pero la identificas con la Holly de Capote.

    De nada, un placer leerte :D

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