Caitlin Moran y el IVA del coño


Por culpa de Moran me han pasado dos cosas: 1) me he gastado medio paquete de Post-it para señalar las constantes frases memorables y 2) me ha dado una venada loca por retomar este abandonadísimo blog. Leyendo esta reseña y algunas de sus citas célebres, entenderás por qué. 
Y es que es inevitable no soltar alguna que otra carcajada con las ocurrencias de Moran en su libro Cómo ser mujer, como cuando se aventuró a escribir este párrafo sobre su opinión (totalmente compartida) de la depilación
No puedo creer que hayamos llegado a un punto en el que nos cuesta dinero tener un coño. Nos están obligando a pagar por el cuidado y mantenimiento de nuestra entrepierna como si se tratara de un jardín de la comunidad. Es un impuesto oculto. El IVA del coño. Es un dinero que deberíamos gastarnos en la factura de la electricidad [...]. En vez de eso, lo estamos gastando en hacer que nuestros chihuahuas parezcan una repulsiva pechuga de pollo del Lidl.



Es por ello estoy aquí. Para escribir como feminista exaltada las razones que me llevaron a adorar las percepciones directas y realistas con las que Moran habla de los temas que ya son una constante en los debates de género, pero desde una perspectiva de humor y sarcasmo que demuestra que las feministas también pueden ser tías la hostia de graciosas. 


El problema no es el porno, es la industria pornográfica
El sexo no entiende de machismo, feminismo, etnia, religión o preferencia sexual. Es una actividad tan imparcial como antigua que debería verse de una vez por todas como una parte natural y esencial para la mayoría de las personas. Y poder disfrutar de imágenes y/o vídeos sobre el tema debería ser, en teoría, muy beneficioso para nuestro aprendizaje, nuestra curiosidad y nuestro conocimiento de nosotros mismos y de los demás.

En relación a esto, Caitlin no se opone a la pornografía. A ella, como a mí, lo que le rechina es la frialdad y el surrealismo de la industria. El hecho de ver a dos o más personas follando, y querer obtener placer en el ínterin, no debería suponer un problema. El tema es que lo que entendemos por porno está muy alejado de ser algo placentero para aquellos que lo protagonizan (y para algunos que lo visualizan) y sobre todo, está muy por debajo de ser algo real



La industria pornográfica se ha encargado de fabricar un negocio de colosales penes y vaginas rasuradas, de orgasmos infinitos, de compra-venta de cuerpos que es responsable de esta deshumanización. Y estoy completamente de acuerdo con la autora cuando afirma que eso que vemos en el porno no es gente que folla, sino gente que tiene que follar, por obligación. Moran reclama que quiere ver a gente que se lo esté pasando bien, que de verdad estén disfrutando de todo eso a lo que llamamos "sexo."

En mi opinión, tenemos que empezar por hacer de la sexualidad algo natural, y a partir de ahí, explotarla de otra forma que no sea través de una filmación plástica, falsa y centrada mayoritariamente en en punto de vista masculino. En este sentido, la sexualidad y el placer femenino aún tienen mucho camino que recorrer. Pero, para empezar, se debe comenzar a entender el sexo como lo que es y de cómo funciona y sacar nuevas ideas, fantasías, proyectos si queréis. El día que de verdad aprendamos a sacar el máximo partido a nuestros orgasmos, lo vamos a flipar.


Clubs de striptease
Moran tuvo experiencia suficiente en un club de striptease como para asegurar que son sitios decadentes donde -y sí, no pongas los ojos en blanco- se perpetúa la vejación a las mujeres
No importa los argumentos que se intenten utilizar, a mí personalmente me parecen antros no solo humillantes para una quien que menea el culo y el coño en la cara de sus espectadores, sino también para sus usuarios. Qué quieres que te diga, la imagen de un hombre solitario o acompañado bebiendo whisky y babeando por una tía medio desnuda mientras experimenta una erección me sugiere que ese tío en cuestión es, dicho claramente, una especie de perdedor. Puedes aspirar a mucho más en tu vida, hombre de dios.





El problema, como dice nuestra Moran, es que los clubs de striptease son "versiones light de la historia completa de la misoginia". Detrás hay una lista de intereses económicos y sexuales que lo hacen un tipo de negocio en el que se denigra de una forma muy sutil. Así, como quien no quiere la cosa. 

Como afirma Moran con negra socarronería, la vejación sería la misma si una empresa solo contratara a limpiadores negros y que además los vistiese como en una plantación. Es absurdo pensar que, si en este último caso la gente pondría el grito en el cielo con total seguridad, todavía la existencia de los clubs de striptease no reciban la misma reacción.

En contrapartida, Moran propone que, si lo que te interesa de verdad es un buen espectáculo erótico, donde brille la carne descubierta, los pezones al aire y la sensualidad en su máximo esplendor, el cabaret es una opción más sofisticada y original donde nadie es utilizado como mero objeto sexual y donde la sexualidad adquiere un significado mucho más amplio y divertido para quien lo vea. 

Por mi parte, nunca he ido a uno, pero encuentro este razonamiento muy convincente, y francamente, se me ha despertado el gusanillo

Mujer: ni soltera ni sin hijos
Otro eterno debate en nuestra sociedad. Mientras Jennifer Anniston es continuamente bombardeada por los medios por preguntas del tipo "¿Está Jennifer embarazada?", "¿Cuándo tendrá hijos?", "¿Sigue soltera?" o "¿La aguantará lo suficiente su actual marido como para formar una familia?", vemos que Leo Dicaprio cumple años tranquilo al lado de mujeres con las que mantiene relaciones más bien efímeras sin ser víctima de ese ridículo interés esquizofrénico  de los medios por su paternidad.


Concuerdo una vez más con Moran con su idea de que es como si una mujer estuviese incompleta sin pareja o sin hijos. Todavía hace falta mucha concienciación para entender que por ser mujer no tienes ninguna obligación de ser madre, de casarte y de vivir siempre al lado de un hombre que te hace "inmensamente feliz."

No quiero que el día de mañana, si logro labrarme una carrera a base de sudor y esfuerzo, de ser una mujer exitosa y haber luchado por la igualdad de derechos la gente me mire con pena pensado "¡Pobre fracasada!" por la estúpida determinación de no querer traer retoños a este jodido mundo.


El aborto sigue siendo un tabú
Los colectivos religiosos y, dicho sea de paso, la hipocresía de una sociedad a la que se la pela el hambre en el mundo, las guerras, y las constantes atrocidades que se cometen a diario, pero que se lleva las manos a la cabeza cuando se menciona la palabra aborto, siguen usando el absurdo argumento de que "hay que valorar la vida."
¿Pero a quién quieren engañar?


La idea de esto es básicamente legalizar una práctica que lleva años haciéndose de forma ilegal en muchos países. Sí, el aborto se practica a mujeres de todas las etnias, culturas y religiones que por diversos motivos no desean sacar adelante ese embarazo. Es un gran secreto a voces que muchos fingen no escuchar. 

El discurso pro-vida responde a fórmulas demagogas y retrógradas. Se trata, por tanto, de poner a disposición de las mujeres -que son las que se quedan embarazadas- el derecho a recibir un tratamiento con toda la garantía y la seguridad, la información necesaria y la posibilidad de poder hacer algo tan simple como ELEGIR de lo que va a depender su felicidad y la de otra posible persona.



Para terminar, te tengo que pedir perdón por el pequeño spoiler que sigue: en Cómo ser mujer Moran no te enseña a ser mujer. Vas a encontrarte de todo, menos con una guía a seguir de cómo debes comportarte si tienes una vagina entre las piernas. 
En cambio, vas a descubrir afirmaciones, anécdotas y párrafos que te harán darte cuenta de muchas cosas, que te refirmarán en muchas otras que ya sabes o sospechabas; algunos con los que estarás en desacuerdo y otros que harán que te eches unas risas pensando "¡Qué grande es esta tía!

No es solo por los temas que trata, que son muchos y variados, y que posiblemente ya conozcas por las polémicas que provocan. Lo que hace Caitlin es mostrarlos desde un ángulo más creativo, más asertivo y sobre todo, irónico, y no por ello con un trasfondo menos serio y realista. Es, en definitiva, un soplo de aire fresco para el feminismo de nuestro siglo





CONVERSATION

1 comentarios:

  1. Me encanta. Mira que hace tiempo que tengo anotado este libro. Pero tu entrada me ha provocado una especie de urgencia. Por los temas, por lo subrayable, pero sobre todo por el humor.

    Un abrazo

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