Se sabe lo que se cuenta

Pablo Neruda tuvo una única hija. El poeta, que había sido creador de bellas y simétricas obras poéticas, se golpeó de frente con una irónica realidad cuando descubrió que su pequeña padecía una hidrocefalia. Su cabeza, desproporcionadamente grande, despertó el menosprecio del poeta, quien afirmó que la niña no era más que "un ser perfectamente ridículo".
Esto, por supuesto, no me lo contó él, sino que se trata de una noticia publicada hace unos días por un conocido diario digital, no muy fiable que digamos (como si alguno lo fuese). En dicho artículo, además, se afirma que posteriormente Neruda abondonó a su suerte a su hija y a su esposa, en condiciones deplorables, para marcharse con su entonces amante, La Hormiguita.
Aunque es difícil discernir entre qué es cuento y qué no, este tipo de revelaciones te dejan con el extraño sabor de la duda. Dicen que cuando el río suena, agua lleva, y del poeta han sonado aguas poco halagüeñas en más de una ocasión. Egoísta, mujeriego, mal padre, ¡a uno le cuesta creer que de alguien así hayan surgido los poemas de amor más hermosos de los últimos tiempos!

Sin embargo, Neruda no ha sido el único blanco de la rumorología. De Aristóteles se dice que fue un misógino empedernido, de Ghandi, que mantuvo amistad con Hitler, de Thomas Jefferson, que criticaba las relaciones interraciales mientras mantenía una con su esclava Sally, de Teresa de Calcuta, que no quería confesar ni ante Dios cuánto dinero tenía en su poder gracias a las donaciones de los (sus) creyentes. 
Pero, tranquilidad, que esta no es una campaña de desprestigio. Entiendo que esta puede ser información sesgada, un cóctel de amarillismo y animadversión gratuito al que no hay que hacer ni  pajolero caso. Así que yo no me creo nada. Pero, también os digo, tampoco dejo de creer. A mí, lo que me inquieta y me hace desconfiar, es en esa ambivalencia entre verdad y mentira, ese cincuenta por ciento en el que se divide la tranquilidad de saber que a quien admiras es realmente un ser ejemplar, con ese otro cincuenta más oscuro y perturbador de descubrir que dicho alguien sea un chasco monumental.

Es por eso que la gente se incomoda ante crónicas de este tipo. Los que hay no se creen nada y hasta se ofenden por los intentos de desprestigio, los hay que se lo creen todo y se indignan todavía más, y los hay que disculpan los fallos de esos grandes ídolos bajo el pretexto de "ellos también son humanos". Pero, el tema no es que tengan sus defectos como cualquier mortal de a pie. No se trata de que tal vez fuesen algo tacaños, pasotas, distraídos, malhumorados o poco dados a la higiene personal, sino de que su Talón de Aquiles estuviese, precisamente, en el centro justo de su punto fuerte.
Porque, al final, solo se sabe lo que se cuenta. Quizá solo tenemos acceso a ese reflejo brillante e idealizado producto de la admiración, que nos impide distinguir entre obra y autor. Si supiésemos la verdad, tal vez nos asustaría descubrir que detrás de algunas de esas figuras se esconden en realidad pacifistas que se metían en peleas violentas, guías espirituales que practicaban la fe por la perversión, cerdo-poetas, aspirantes a la libertad colectiva excepto si eras negro o mujer o villanos con máscaras de héroes tan, pero tan bien logradas, que vaya usted a saber quién es quien.


Publicado el 27/2/2018



CONVERSATION

69 comentarios:

  1. Muy interesante lo que cuentas. Yo también he llegado a un punto en el que ya no sé quién miente y quién dice la verdad. Hay hechos irrefutables que la historia y los biógrafos se han encargado de sacar a la luz y hay otros que pertenecen a la rumorología.
    Debo reconocer que a mí me afecta descubrir que tras una personaje al que admiro o admiraba hay, o había, un ser execrable o simplemente impresentable. La ideas políticas de un escritor, por ejemplo, no deberían influir en el modo de percibir sus obras. Puede haberse convertido un genio de la literatura y haber tenido un pasado como activista nazi. Pues si descubro algo así, mi percepción de ese autor cae en picado. Igual me ocurre con un escritor (o actor) de gran talento pero que en público es un perfecto maleducado, malhablado o asquerosamente pedante. Pasa inmediatamente a formar parte de mi lista negra, jeje. Quizá debería separar su vida profesional de la pública, pero me resulta del todo imposible.
    Un abrazo.

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    1. Yo estoy muy de acuerdo contigo, Josep. A mí me cuesta separar al autor de su obra una vez que sé que el personaje en cuestión es un cabrón de manual, si se da el caso. Como digo, no se trata de que tengan defectos mejores o peores, sino de que sean auténticos bichos que proclamaban a través de sus obras mensajes que justo se contradicen con sus actos.
      Vamos, que ahora cada vez que me deleite leyendo a Neruda tendré una mosca en la oreja zumbándome al recordar ese artículo jaja.
      Un abrazo.

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  2. Hola Sofía, es un debate muy interesante el que planteas en cuanto a la separación o no, de la vida sel artista y de su obra. Y es que una película, un libro o un cuadro que sean excelentes, no pueden dejar de serlos por los comportamientos (aunque fuesen inaceptables) del autor. Creo entonces que hay que separar en cierta medida al arte creado de su creador. Ahora bien, parece lógico que si comprobamos con certeza que el artista ha incurrido en comportamientos execrables, su obra pueda dejar de interesarnos personalmente e incluso rechazarlas, sin por ello dejar de reconocer el hecho artístico. En cualquier caso, la clave como bien dices está en el "punto fuerte". De que valdrían por ejemplo los versos más bellos de un poeta hacia la mujer, si luego este fuese un violador o un maltratador.
    Un abrazo y buen día.

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    1. Ése es exactamente el quid de la cuestión que yo quería transmitir en la entrada, Miguel.
      Por supuesto, las obras de Neruda y compañía seguirán siendo apreciadas más allá de si fueron realmente tan buenos como los pintan, pero desde una perspectiva moralista, no puedo dejar de sentir cierto rechazo ante la posibilidad de que tras sus nombres se escondan algo más que defectillos perdonables.
      Tal vez también el hecho de que sean figuras fallecidas suavice un tanto los hechos. Pasa ahora como con el director Weinstein, que por muy buenas que sean sus obras, no puedo evitar despreciarlas en cierto modo sabiendo los hechos de los que se le acusan.
      Gracias Miguel, un abrazo y buen día para ti también.

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  3. He aprendido hace mucho tiempo que hay que separar la obra de la persona. Cualquiera que viera a Cela por televisión o leyera sus entrevistas sería incapaz de creer quq era el mismo que había escrito "La colmena" o "La familia de Pascual Duarte".
    Ahora pasa con Woody Allen y las acusaciones de abusos o con Kevin Spacey.
    Definitivamente, hay que separar porque las buenas obras no dejan de serlo porque se descubra que la persona no lo es tanto.
    Buena reflexión.
    Un beso.

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    1. Sí, es cierto que hay que separar autor de obra. No obstante, como les decía a Miguel y Josep, depende de la gravedad de esas "faltas" que tengan. No soy capaz de mirar con los mismos ojos la interpretación de un actor acusado de cometer abusos sexuales o de un escritor con una obra que hable del bien si este se dedica a ir puteando a quien se topa a su paso.
      Como dije, creo que básicamente se trata de una cuestión moralista.
      Y como diría José Cela, no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo jaja
      Un abrazo.

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  4. Wow, qué super interesante entrada con toda esta información, que desconocía.
    Gracias por compartirlo, eso lo primero.

    Creo que es un craso error eso de mezclar escritor y persona, se puede idealizar a alguien porque te guste su trabajo, y que te caiga mal. A mí me ocurre con una actriz, que me hace reír y me gusta cómo actúa, pero cada vez que la veo en una entrevista me dan ganas de darle de tortas.

    Besos.

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    1. Yo creo que en esos casos se perdonable. Es decir, que alguien te caiga mal porque te parezca un hortera, un falso, un pedante o lo que sea, no tiene por qué influir en la percepción que tienes de ese determinado artista. Imagina que descubres que uno de tus actores favoritos es un maltratador violento o que ha cometido algún tipo de abuso contra alguien... ¿no cambiaría ni un ápice tu percepción? Y peor aún si descubres que el fulano en cuestión estaba apuntado en una asociación benéfica.
      Gracias a ti por dedicar tu tiempo con tu comentario.
      Un fuerte abrazo.

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  5. Hola, Sofi. Creo que el problema no está en el escritor, sino en el lector que lo idealiza o pretende hacer de él un modelo que el escritor no pretende ser, porque ¿qué es un escritor? Un escritor es un hombre que escribe, que tiene un don para eso, como otros lo tienen para los deportes o para la repostería. Un don no te hace una mejor persona. Te hace lo que sos, que es una persona como sos, con un don (le digo don, vos ponele el nombre que quieras).
    ¿Por qué la gente lee a Buko? Justamente por Buko.
    Neruda, como Buko, como Wilde, como cualquiera, escribe. Tiene esa capacidad, lo que no quiere decir que tenga todas las demás. Escriben a su modo y es el lector el que los sienta en un trono.
    Por ejemplo "Confieso que he vivido", del mismo Neruda, es un libro en el que él pinta su verdadera personalidad y se muestra a los ojos del lector un tipo narcisista, mujeriego, poco comprometido con los asuntos del espíritu, sí con los políticos, desengañado, dolido, por momentos pedante, o sea, un ser humano como vos, como yo, como todos. No es que él lo diga de sí mismo en el libro, sino es la forma en cómo relata su vida lo que te va pintando cómo es el que está detrás, en este caso el autor narrador.
    Yo creo que los libros deben leerse con desapasionamiento por sus autores, y con apasionamiento por el libro, por la obra en sí. Es la obra la que está destinada a sacudir al lector, no el autor. La comunión se da con la obra, con lo que el "narrador" dice.
    Uno piensa, por ejemplo, en Vargas Llosa. Cómo alguien que escribió "La guerra de este mundo" puede andar dando los discursos que da.
    Lo que me enseña a mí, no es Vargas Llosa, sino La guerra de este mundo. Y así es como yo me relaciono con la literatura y la obra libera todo su caudal.
    A mí me importa poco como sea el escritor. Me importa lo que ha sido capaz de escribir ese hombre y qué me deja de importante la obra. Qué descubro en la obra. Un escritor que no presenta defectos humanos, bien humanos, no creo que pueda ser un gran escritor o, en realidad, nos está vendiendo una falsa imagen, porque todos los humanos, si algo somos, es defectuosos y nos mandamos pequeñas y grandes macanas a lo largo de toda nuestra vida.

    Un abrazo grande, amiga.

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    1. Es evidente que la idealización es creada en gran parte por los fanáticos o seguidores de una figura pública, da igual en el ámbito que sea. No obstante, yo creo que también las propias obras influyen en nuestra percepción del artista de manera inevitable. Todos, de alguna forma, interpretamos que hay parte de la esencia de un escritor, un actor, un pintor en eso que nos transmite, aunque sea una obra inventada, aunque sea ficción, porque él o ella lo ha creado o le ha dado vida, a fin de cuentas.
      Sin embargo, creo que la idealización también surge por la manera en la que se retratan a estas figuras a través de la historia, tanto interna (el propio autor) como externamente (el público y la crítica). Son, en realidad, varios agentes.
      De todas maneras, es posible que nada de lo que se cuenta de Neruda sea cierto. Y a mí, francamente, me da igual los defectos que pudiese tener, siempre y cuando no se contradijesen con aquello que él transmitía en su poesía. Como dijo Miguel, ¿qué sentido tendría ser un poeta que alaba el amor en sus versos, cuando en la vida real es un ser odioso, violento y peleón? Y OJO, es solo un ejemplo, no digo que fuese el caso de este escritor.
      En resumen, lo que a mí me importa, por un lado, es que la imagen que se vende de X personaje se corresponda con la realidad (¿a quién le gusta que le vendan gato por liebre?), y por otro, se trata de una cuestión de moralidad, de estar seguros de que dedicamos nuestra admiración a seres que sean al menos la mitad de decentes de lo que los pintan.
      Lo que nadie les podrá negar, eso sí, es el impacto y la calidad de esas obras que los llevaron a lo más alto.
      Gracias, querido Simón.
      Es bueno verte por aquí de nuevo.
      Abrazos.

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  6. Has tocado un asunto bien importante y actual. En estos momentos, con las nuevas tecnologías y
    en esta aldea global, la confiabilidad de las fuentes es fundamental a la hora de dar crédito a la información. Además en cuanto a personajes de la Literatura, lo que admiramos es su obra ¿verdad? Gracias por hablar de ello que tengas un feliz martes.

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    1. Y de esa falta de fiabilidad dejé buena constancia en el artículo. No creo a pies juntillas las noticias, pero tampoco dejo de creer, pues soy consciente de que la idealización nos ha llevado a admirar a personas que igual no son, ni mucho menos, tan respetables como las han hecho sus obras.
      Gracias por comentar, feliz día para ti también.

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  7. Yo estoy con Simón, me parece que el problema es la idealización que se hace del escritor, del cantautor o del actor. Porque uno escribe, el otro compone y canta y el último interpreta personajes. Y la verdad es que a mí me importa medio rábano si Russell Crowe es un reverendo hijodeputa, el tipo también un cabrón haciendo lo que hace, y lo admiro por eso. O el caso de Kevin Spacey. Yo seguiré viendo La vida de David Gale, Belleza americana o Seven, sin importarme que un día algo ebrio le haya intentado sacar un polvo a un chico que le ha gustado mucho. Me veo haciendo lo mismo y no me veo como un acosador degenerado.

    La que sí me parece cuestionable es lo de Teresa de Calcuta, porque alguien como ella escondiendo dinero, eso no cuadra. Lo mismo pasaría si Neruda fuera un defensor de la familia, pero no, era poeta.

    Un gran abrazo Sofi. Qué hacemos cada uno con sus manías.

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    1. Yo aquí sí que discrepo contigo, Gilo. Aunque las películas de este actor o aquel director sean obras maestras, me repulsa saber que detrás de estos genios se esconden auténticos cerdos. Creo que nos iría mucho mejor si fuésemos un poco más moralistas en este sentido. A mí, justo al contrario que a ti, me importa un pito qué tan talentoso seas. Puedo perdonar que alguien sea un pedorro, un engreído, un ególatra empedernido, pero un cochino acosador, no. Las consecuencias justas de cometer faltas de ese tipo es que la gente deje de mirarlos como a dioses para tratarlos como las porquerías humanas que son.
      Como piensas igual que Simón, te sugiero leer su comentario arriba, para no repetirme jeje.
      Un abrazo.

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  8. Con los rumores hay que tener mucho cuidado, que pueden hacer mucho daño. Gusta mucho hablar por hablar.
    En cuanto a lo segundo, me cuesta separar al artista de la persona, lo reconozco. Si es un acosador o maltratador o un impresentable, me cuesta ya ponerme con su obra. Creo que por eso no me gusta leer biografías ni conocer mucho a los artistas. Si no lo sé... Pero hoy en día, con tantos medios, es imposible no saber.
    Besotes!!!

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    1. Claro, Margari. Repito que no sé si ninguno de estos rumores es verdadero o falso, de ahí que desconfíe y reflexione sobre el asunto.
      Y, como a ti, hay cosas que puedo perdonar, y otras no. Es interesante lo que dices, porque creo que mucha gente prefiere no conocer el lado oscuro de esa figura a la que tanto admira, por miedo a lo que se pueda encontrar.
      Un abrazo.

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  9. Me encanta la invitación al debate que es cada una de tus entradas, Sofía. En mi caso, me sitúo en el bando de los que separan la obra del autor. El ser humano necesita ídolos, y tendemos a extrapolar la genialidad de la faceta en la que destaca una determinada persona, a la persona completa.
    Y eso es injusto. Sobre todo para la celebridad. Cuando se quiere ensalzar a un futbolista lo primero es alabar su humanidad, la ingente cantidad de dinero que dedica a los más necesitados, su inteligencia, etc... En el caso de escritores o cualquier persona dedicada a las Humanidades intentamos acomodarlos en el papel de referente moral, además de intelectual.
    Creo que es un error. Todos y cada uno de nosotros tenemos muertos en el armario, y un porrón de cosas que nos daría vergüenza que fueran públicas. Y ello al margen de la dificultad de discernir realidad y difamación. Un ejemplo es Michael Jackson, lo que se llegó a decir de él... y todo ello, conforme pasa el tiempo se va desmintiendo y aclarando.
    Y eso nos lleva a la segunda parte. Paradojicamente, la Verdad ha encontrado su tumba en plena época dorada de la información. Siempre pongo el ejemplo de la llegada del hombre a la Luna, si lo buscas en Google, en los primeros diez resultados aparecen entradas que lo ponen en duda. Tenemos un acceso inimaginable a la información, pero ello ha ido en menoscabo de la reflexión.
    Sin esa pausa, sin esa asimilación de lo que leemos, nuestra capacidad crítica se vuelve nula. Estamos expuestos a lo que cualquiera diga o publique.
    Eso, en su consecuencia más grave, ocasiona la perversión del sistema de democracia parlamentaria, dando protagonismo a la pseudopolítica, que es aquella que se hace a golpe de tuit.
    En fin, al menos tenemos espacio como este. Un abrazo

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    1. Esa es otra idea que me parece muy importante a tener en cuenta, David: nuestra necesidad de tener ídolos, de admirar a terceros para encontrar en ellos algo en lo que proyectar nuestro aprecio. Creo que, precisamente, muchos de los que nos apasiona la literatura tendemos a idealizar a los escritores por la huella que nos puedan dejar sus obras, lo cual no tiene que ser malo necesariamente, pero sí nos puede cegar en cierto modo.
      Por otro lado, estoy muy de acuerdo con el comentario que haces sobre la información. Creo que somos la sociedad que más acceso a la información ha tenido hasta ahora, pero irónicamente, también somos los más desinformados y mal informados. Es imposible distinguir la verdad entre esta marabunta de noticias y deseo de sensacionalismo. Intenté dejar esta idea lo más clara posible, porque soy consciente de que este artículo puede estar hecho con intención difamatoria. De ahí que surgiese esta entrada que, más que debate, pretendía servir como punto de reflexión.
      Gracias de corazón por esta aportación.
      Un fuerte abrazo.

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    1. Te respondo lo mismo que a él.

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    2. Bueno, tus razonamientos no me son indiferentes.Un abrazo Sofia

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  11. Interesante debate Sofia.
    Parece que las personas necesitamos tener a quién admirar y con frecuencia a esos que estén en los escaparates públicos se los encumbra por su obra y por extensión a su persona cuando en realidad pueden ser personas bastante odiosas.

    A mi me cuesta a veces separar a la persona de su obra, sobre todo cuándo son temas que me tocan o a los que soy más sensible.
    Lo entiendo perfectamente a nivel racional y soy capaz de diferenciar entre su vida y obra, saber valorar lo que han hecho y tener claro que todos tenemos sombras pero con según quién y tema, me sale la parte quisquillosa y no me apetece dedicarle mi tiempo a esas personas que no me gustan y mi tiempo para mí es precioso.

    Besos

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    1. Suscribo cada palabra, Conxita.
      Ahí está la clave: según el tipo de "falta", aplico un cierto nivel de condescendencia. Pero, si se trata de algo imperdonable, no solo me pongo quisquillosa, sino que no me ando con contemplaciones y rechazo totalmente al personaje en cuestión.
      Como bien dices, el tiempo es muy valioso para perderlo con quien no lo merece.
      Un fuerte abrazo.

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  12. He leído la noticia, ha corrido como la pólvora y no la voy a discutir pero tampoco la voy a suscribir ni a creérmela. Realmente no me importa, la vida personal de Neruda o de cualquiera de los personajes que citas en tu entrada, es su vida y no afectan ni para bien ni para mal a su trayectoria política, artística, literaria o a lo que sea que se dediquen. Si que creo que cuando alguien es famoso y popular es victima de inventos y bulos. Un abrazuco

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    1. A mí que Ghandi tuviese relaciones con Hitler mientras predicaba la paz y el amor, me importa. Que Teresa de Calcuta predicase la caridad sin soltar un duro, me importa. Que Neruda fuese de poeta romántico si era un capullo integral, me importa. Si a este director lo acusan de ser un abusador, me importa. Es decir, que me importa si sus actos no se corresponden con su discurso o si sus "errores" son en realidad actos dignos de desprecio.
      Que tuviesen sus sombras, como el resto de los mortales, no me importa ni me afecta. Y como estamos en la era del bulo y las fake news, es mejor no creerse nada... pero tampoco dejar de creer.
      Un abrazo.

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  13. Se sabe lo que no se ignora (ya sea sobre alguien o sobre algo). Y es más difícil discernir lo que se ignora cuando uno está convencido de saberlo. Por eso, si ya la subjetividad de uno convierte su conocimiento en falible (incluso por experiencia directa), menos fiables son aún las informaciones que le llegan por medios ajenos e indirectos, los cuales suelen ser parciales o tendenciosos o (habitualmente) ambas cosas a la vez.

    Ni siquiera una entrevista dice mucho, aunque el sujeto se ponga “directamente” ante una cámara: el escenario siempre es artificial, las preguntas son o pactadas o capciosas o superficiales o todo ello junto. Y, aunque no siempre realice aparentes aspavientos, el entrevistado (sobre todo cuando es un artista) tiende a teatralizar creando un personaje (por razones diversas).

    Repito: se sabe lo que no se ignora, se cuente luego o no. Y muchas veces se termina creyendo lo que se acomoda a las preconcepciones que uno tiene (incluso a las positivas, que también las hay)

    P.D: hay una forma indirecta (nada maliciosa, pero también dañina) de difundir rumores contra alguien. La cual consiste en mencionarlos como tales, sin citar las fuentes siquiera. Como si eso no les diese también eco y, al subrayarlos como simple cotilleo, no fuese preciso constatar su origen.

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    1. No, sabemos cuáles fueron las obras de todos estos personajes que he mencionado, pero ignoramos los pormenores de sus vidas, lo que eran, lo que sentían, lo que pensaban en realidad. De todos ellos sabemos solo lo que nos han contado, a través de libros, noticias, biografías, imágenes, entrevistas. ¿Quiere decir eso que sabemos la verdad sobre los mismos? No, ni mucho menos. De ahí el título de la entrada.
      A no ser que se haya conocido a estos individuos en persona y se haya tenido trato con ellos, los que estamos aquí y ahora sabemos, o no ignoramos, lo que nos han trasmitido otras fuentes.
      En cuanto a lo que comenta sobre esa forma indirecta de difundir rumores, creo que dejé bien claro que era importante recordar que este estilo de noticias suelen buscar el cotilleo barato y la difamación. Las fuentes las he citado (clic en el enlace azul), o, en caso contrario, he dado a entender que se trata de rumores que bien pueden ser simples patrañas.
      Toda esta información está disponible para cualquiera en internet. El problema, claro, es saber interpretarla y manejarla.

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    2. "... que bien pueden ser simples patrañas". Ese "pueden" incluye la posibilidad de que no lo sean, y contribuye a sembrar dudas. Por eso, insisto, lo mejor es no citarlos, simplemente. Salvo que se tengan pruebas rigurosas (a poder ser, por experiencia directa). Siguiendo esa vieja regla de Sócrates según la cual es mejor no contar algo si no estás (o al menos, tu cerebro cree estar) seguro de que es cierto.

      La expresión es libre, no obstante. Aunque personalmente yo hablaría de que "la gente dice patrañas sobre tal o cual personaje". Pero sin citar ninguna de la que no esté convencido (acertadamente o no). Pues siempre habrá quien la dé por buena en menoscabo de la fama de dicho personaje, por absurda que nos parezca a nosotros.

      Se sabe lo que se cuenta... siempre que lo que se cuente sea verdadero. Pues tampoco hay que dar por hecho (como, quizá inconscientemente, insinúa el título) que en lo que no se cuenta hay necesariamente algo gravemente oscuro o negativo más allá de la natural imperfección humana.

      Y si lo "no contado" es que el personaje en cuestión, por ejemplo, ronca mucho o es friolero, pues en ese caso sería indiferente contarlo o no contarlo (incluso para sus enemigos, que no hallarían verdadera carnaza en esos insustanciales datos que les mereciese molestarse en difundirlos). Es mi opinión.

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    3. Porque las patrañas pueden ser tal, o puede que no. De hecho, es muy probable que muchos de esos seres que son dignos de admiración por sus obras artísticas sean también dignos de desprecio por sus actos. Y si es una información de la que varios medios han hecho artículos, ¿por qué narices no íbamos a poder hablar de ello? Solamente nos queda lugar para la duda cuando se trata de figuras por las que sentimos aprecio, pero si nos vienen con el cotilleo difamatorio de un artista o un político que no nos cae en gracia, es bien raro que les concedamos a ellos el beneficio de la duda.
      Vamos, que yo creo que al final se trata de nuestra dificultad para aceptar la realidad, de nuestro miedo a decepcionarnos cuando teníamos una idea preconcebida de alguien. Para algunos es preferible mirar para otro lado y seguir negando que la posibilidad de que fuesen seres despreciables sea es eso, precisamente: una posibilidad.
      En cualquier caso, le recomiendo echar una ojeada a los numerosos artículos sobre Neruda. Las fuentes se basan en testimonios directos y en diarios del propio escritor, así que no está todo sacado de contexto.
      Y además, estoy segura de que si no es Neruda, fueron muchos otros los que escondieron sus miserias (algunas más graves que otras) bajo grandes nombres de la literatura, la historia o el arte.

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    4. "Es muy probable que muchos de esos seres que son dignos de admiración por sus obras artísticas sean también dignos de desprecio por sus actos".

      No tienen por qué ser "muchos", aunque seguro que más de uno sí que hay. Pero dicha evidencia no justifica señalar a alguien en concreto, difundiendo habladurías en su contra sin tener pruebas personales. Si hiciesen eso con nosotros, nos parecería una injusticia. Y a veces sucede, de hecho.

      "Solamente nos queda lugar para la duda cuando se trata de figuras por las que sentimos aprecio".

      Hable por usted, si ese es su caso, no por los demás. El beneficio de la duda debe aplicarse a cualquier persona, nos caiga bien o mal. Lo contrario haría la convivencia aún más difícil de lo que ya es.

      Personalmente yo no me creo nada sin pruebas muy directas y personales: de una persona razonablemente buena (nadie es un santo, tampoco) siempre habrá quien difunda calumnias para manchar su imagen, por el motivo que sea. Y de una persona conocida por sus malas artes, se hará lo mismo pero con más facilidad, dado que la calumnia es más verosímil en su caso (lo cual tampoco implica que sea cierta siempre).

      "Y además, estoy segura de que si no es Neruda, fueron muchos otros los que escondieron sus miserias"

      O es o no es. La diferencia es vital si la acusacion es grave. No es como no tener claro si Neruda era diabético o no.

      Imagine que yo digo "Mrs Sofía defrauda a Hacienda y no paga sus impuestos, según dicen.... Y no voy a defenderla, porque no le tengo aprecio especial. Además estoy seguro de que si no es ella, sí son muchos los que sí defraudan, así que tampoco sería tan raro que ella lo hiciera"

      Así yo quedo bien (ni niego ni afirmo). Y a usted no le afecta nada, ¿verdad?.

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    5. Pues en caso de que los mencionados ahí arriba se hayan sentido ofendidos, tendrían que interponer una denuncia contra todas las páginas, medios y blogs de internet que han hablado sobre el asunto en cuestión. Pero me da a mí que allá donde estén tienen cosas más importantes en las que pensar.
      Por otro lado, yo, que aunque no soy una figura pública, también estoy expuesta a los rumores y habladurías de vecinos y conocidos, y contra ellos, poco se puede hacer. La verdad, al final, solo la sabe uno.

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    6. “Tendrían que interponer una denuncia contra todas las páginas…”

      Justo por eso los rumores son más dañinos, porque si se desatan en tu contra al final se convierte en intentar detener un alud de tierra interponiendo un dedo. Y dado el poder de los medios actuales, debe extremarse la prudencia para no sumar granos de arena a una (posible) calumnia que “entierre” la buena fama del sujeto a la larga (o de golpe, si es grave).

      Por cierto, Neruda (sea cierto o no lo suyo) murió hace mucho y ya no puede defenderse (ni “pensar” en nada). Curiosamente los rumores en contra de alguien (también en libro, no solo es ni ha sido cosa de Internet) se disparan fuertemente con el fallecimiento de la persona en cuestión, aunque ya existiesen antes. ¿Por qué será?

      “Contra ellos, poco se puede hacer”

      Eso mismo piensan las figuras públicas que sufren rumores. Públicas o no, son personas igual, con sentimientos. Y ni siquiera ellas pueden hacer nada contra un aluvión de acusaciones injustas (ni los más poderosos), aunque alguna vez las lleven a los tribunales. Ellas sí tienen los medios y abogados para eso, esa es la única diferencia con respecto a la gente común. Cuya diferencia tampoco borra la calumnia aunque ganen un juicio (“algo queda” en la calumnia. Y en las redes queda todo y centuplicado, bueno y malo)

      Por otro lado, si el rumor sí es cierto y no es gravísimo (por ejemplo, si consiste en decir que alguien es alcohólico y no un terrorista), el difundirlo de manera masiva estigmatiza públicamente a la persona. Y obstaculiza que supere sus problemas, agravándolos incluso cuando está en boca (y ojos) de todos. El “precio de la fama” no justifica pisotearla en manada, aunque no sea “pura”.

      “La verdad, al final, solo la sabe uno”.

      Por eso es mejor dejar que él mismo te la cuente. Suponiendo que no se engañe a sí mismo, claro. Y si no puedes conocerle en persona (y no me refiero a pedirle un autógrafo), es mejor dejarlo correr, sencillamente, y que las urracas murmuren (más de uno se desahoga así).

      Salvo que "corra" con tu dinero, claro, que eso ya entra en el terreno de la crítica a la gestión de los políticos (no a sus vidas personales). La cual sí se debe hacer sin cortapisas ni complejos para bien de todos, aunque se exagere algo al hacerlo (y por desgracia, eso nunca se exagera demasiado...)

      P.D. En cuanto a la idea de "decepcionarse" con alguien (o algo) que uno había idealizado previamente... yo diría que el desencanto gradual es comprensible, a veces pasa. Pero quien se queda sin ilusión de pronto (por el motivo que sea), es únicamente porque ,primero, era un iluso.

      O así lo veo yo. Gracias por leer mis parrafadas.

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    7. Pues yo creo que, curiosamente, la muerte es un gran antídoto contra la rumorología. Como ninguno de estos individuos de los que se habla pueden ni confirmar ni desmentir, es imposible llegar al fondo de la cuestión. De este modo, el impacto que estas posibles verdades, medias verdades o completas mentiras puedan tener es, en mi opinión, momentáneo e intrascendente. Neruda y compañía seguirán siendo recordados como hasta ahora, más admirados como artistas que como personas, da igual lo que se cuchichee por ahí.
      Y aunque no estemos de acuerdo en ciertos puntos, Bonifacio, sus argumentos son perfectamente razonables, entiendo lo que plantean y no le niego su veracidad.
      Pero, como le digo, creo que es importante ser conscientes de que no todo lo que brilla es oro, ni todo lo que nos cuentan es toda la verdad, para bien y para mal.
      Gracias a usted por comentar.
      PD- Me olvidé de decir que la verdad al final solo la sabe uno mismo, y Hacienda. A esa nunca se le escapa nada.
      Saludos.

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    8. "Pero, como le digo, creo que es importante ser conscientes de que no todo lo que brilla es oro, ni todo lo que nos cuentan es toda la verdad, para bien y para mal."

      Justamente, partiendo de esta premisa que vos misma esgrimís, Sofi, es que conviene mirar la obra por un lado y al autor por otro, sin que la vida del autor opaque la obra o la obra se transforme para los lectores, en la impoluta vida del autor.

      Lo que se escribe es lo que se escribe. Hablando de los versos de Neruda, por ejemplo, les escribió toneladas de ellos a cada mujer por la que dejó a la anterior, e incluso les escribía versos a las concomitantes en tiempo, o sea, andaba con dos o con tres a la vez y a las tres les escribía versos apasionados y amorosos.

      Ahora, si el tipo se hubiera pintado a sí mismo (vuelvo a "Confieso que he vivido"), como un tratado de virtudes morales, un padre ejemplar, un esposo amantísimo y un hombre humilde y de perfil bajo, entiendo que si sale una noticia así uno se decepcione, ya que es el propio autor el que habló de sí mismo en otros términos. Entonces, el lector siente que ha sido defraudado por la propia obra autobiográfica.

      Y te cité a Buko en mi comentario anterior porque es el ejemplo perfecto. Puede gustar o dejar de gustar, pero su vida fue como sus libros. Y el siempre fue Chinaski, incluso en la cima de su éxito como escritor de realismo sucio.

      Neruda era un bon vivant egocéntrico y desconocer esa parte de su historia, es llevarse un chasco. Pero es uno, como lector, el que comete el error de transformar al autor en su obra.

      Creo que esto pasa en general con todos los autores, sobre todo los que hacen ficción. Crean personajes que los lectores toman como rasgos del autor, cuando en realidad, muchos salen de la mera observación del entorno, porque el escritor, en resumen, hace mimesis, a la griega.

      Un autor realista escribe como habla de sí mismo y en la obra de Neruda, más allá de su parte político panfletaria, él no habla más que de sus amores y recrea imágenes históricas, como por ejemplo en "Canto General" o "Piedras de Chile".

      Otro abrazo más, amiga.

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    9. “Yo creo que, curiosamente, la muerte es un gran antídoto contra la rumorología. Como ninguno de estos individuos de los que se habla pueden ni confirmar ni desmentir, es imposible llegar al fondo de la cuestión”.

      Cierto. Cité la crítica post mortem como ejemplo de cobardía (y arbitrariedad) a la hora de difundir rumores, solo eso.

      Simón Virdaén dijo:

      “Crean personajes que los lectores toman como rasgos del autor, cuando en realidad, muchos salen de la mera observación del entorno”

      Exacto. Conozco personalmente (no por rumores ni por internet) a autores vivos (uno de ellos, precisamente en la línea del “realismo sucio” autobiográfico) que escriben bien y tienen público. Pero como personas no son trigo limpio, y alguno incluso lo reconoce y hasta presume de no serlo. Sí: hay quien toma como virtud su personalidad turbia y/o su misantropía antisocial, amparándose en la “cobarde santurronería” de quienes “no tienen las agallas” de ir por la vida como elefante en tienda de porcelana, tal como ellos se jactan de hacer. En coherencia con lo que previamente expuse, no citaré nombres (ni lo haré en un libro cuando mueran).

      “No es oro todo lo que reluce”

      Es que lo que reluce (cuando lo hace) es la obra, como bien dice Simón. No hay lugar para decepcionarse con quien no es un santo (nadie lo es del todo, ni las mejores personas), sobre todo si (como también dice Simón) no pretende serlo en absoluto.

      En mi opinión (y ojo: no digo que la intención sea esa), el “se sabe lo que se cuenta” del título remite (aunque tangencial y suavizado) al antiguo adagio “piensa mal y acertarás”. Pues, como ya comenté, insinúa que (aparte de lo bueno) necesariamente ha de haber también algo especialmente turbio (y no sólo imperfecto) en aquello cuyo eco llega (nunca del todo limpio, este sí) hasta nosotros.




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  14. ¡Hola, Sofía!

    Reconozco que en mi caso el autor siempre va unido a su obra y si descubro que todo lo que predica no lo cumple entonces se me cae un mito y mi perspectiva sobre su trabajo cambia radicalmente. No puedo verlo de la misma manera porque es como si me estuviera mintiendo. Con los actores me ocurre lo mismo y es una decepción. Con la que está cayendo en Hollywood he visto como muchos intérpretes a los que admiraba son en realidad unos personajes de cuidado, por no llamarlos otra cosa. Aunque hay casos de actores, autores o cantantes que han conseguido que su trayectoria supere a su mala reputación y la gente los adora. Yo no sé si podría...

    ¡Una entrada genial y muy interesante!

    ¡Un beso!

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    1. Totalmente de acuerdo, Laura. Sabiendo lo que se sabe de algunos actores en la actualidad, ya no puedo sentir admiración por ellos, por muy buenos que sean en su trabajo.
      Gracias, guapa.
      Un besote!

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  15. "Como todas las cosas están llenas de mi alma, emerges de las cosas, llena del alma mía..." No imagino a nadie que escribe poemas así que pueda ser un degenerado. De todas formas somos muy rápidos destruyendo (entiéndase en todas sus modalidades). Claro que un artista cuelga de la percha de una persona, pero creo que aunque te empeñes como persona nunca llegarás a saber como era o como vivió. Interesante reflexión la que nos traes. Un abrazo

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    1. No cabe duda, Eme, de que la verdad se la llevarán a la tumba con ellos. Nosotros solo podemos conocerlos, en parte, gracias a la información que nos llega sobre ellos, en la que muchas veces se confunde la realidad con el amarillismo y el afán por calumniar.
      No obstante, no es la primera vez que se demuestra que tras la hermosa poesía o escritura de un autor, se esconde un alma bastante sucia. Así de contradictorio es el ser humano.
      Un abrazo.

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  16. Hoy en día es más fácil creerse una mentira, que una verdad. Todos, absolutamente todos, cometemos errores. Y, claro se nos juzga por ello. Yo, prefiero quedarme con la obra de un autor/a, que por su vida personal.
    Buena reflexión.
    Un abrazo.

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    1. Es lo que le comentaba a David Rubio: tenemos un gran acceso a la información, pero no siempre a la verdad. No hay que creerse todo lo que nos cuentan, pero lo que inquieta saber es que existan elementos verídicos en este tipo de noticias.
      Y la vida personal de un artista nos debe importar un rábano, siempre y cuando se corresponda que la imagen que se nos ha vendido de él/ella. Es el caso de las figuras hollywoodienses que han sido acusadas de abusos, que pierden todo mi respeto a pesar de su incuestionable talento.
      Abrazos.

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  17. Hola!
    Pienso que hay que separar completamente la obra del autor, la obra puede ser maravillosa y el autor/a ser alguien que, como persona, no valga la pena en absoluto.
    Asociar la brillantez intelectual con la humana creo que suele llevar a errores, aunque haya algún caso en el que puedan ir de la mano.
    Por ejemplo, Tolstoi era un machista insoportable y Ana Karenina es un retrato de mujer maravilloso.
    Un beso.

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    1. Pues has puesto un ejemplo muy bueno. No obstante, para mí no deja de ser una decepción saber que un machista como Tolstoi escribiese tan bien sobre las frustraciones de una mujer. Es como que me sintiese engañada en cierto modo jaja.
      Un abrazo.

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  18. Lo has dicho tú perfectamente. La "rumorología" es una ciencia que te deja con el extraño sabor de la duda, por eso que se dice de que "difama que algo queda".
    Estoy de acuerdo en que se ataca en ese punto donde precisamente reside la "belleza" de los actos de esas personas. Si la Madre Teresa se volcaba con los pobres, qué mejor que centrar la ofensiva en el dinero. No es justo, me niego a creerlo porque pienso que la cara es el reflejo del alma, y hay reflejos y reflejos...

    Muy buen post, Sofía.

    Un beso

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    1. La cara es el reflejo del alma, pero también dicen que las apariencias engañan, Chelo jaja.
      En cualquier caso, creo que a fin de cuentas los seres humanos somos terriblemente contradictorios por naturaleza. Es posible que nuestra caridad llegue tan lejos como nuestro egoísmo, dependiendo de la situación.
      Un abrazo, mil gracias!

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  19. ¡Muy buen tema!! Con toda la información que tenemos sobre abusos, yo creo que es un tema que no deja indiferente a nadie. Puedes posicionarte en cualquiera de los argumentos que tú explicas tan bien, pero es muy difícil no dejarse llevar y pasar de puntillas mirando solamente la obra no al autor.
    Yo no puedo evitar que al descubrir al "personaje" la mirada me cambie, pero también hay que poner un filtro a todas las informaciones y contrastarlas, aunque la obra siga siendo grande y hermosa.
    Me has hecho reflexionar Sofía y te lo agradezco, es un tema muy controvertido. Buen post.
    Un abrazo muy grande

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  20. ... y si es una rumorología o un bulo, ¡ojalá no lo hubieran largado! porque ensucian la imagen del poeta, y aunque intento disociar la obra de su creador, inevitablemente ahí queda, y no casa con la sensibilidad extrema de sus poemas.
    Un beso Sofía

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    1. Eso mismo pienso yo, Tara querida. A uno parece que le chirría una cosa con la otra.
      Un besazo.

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  21. me ha encantado este blog estoy muy de acuerdo con lo que pones acerca de rumores y verdades y mentiras! besitos!

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    1. Muchas gracias, Aniña! El límite entre verdad y mentira a veces es difícil de distinguir.
      Besos.

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  22. Lo mismo ocurre con la historia. Estudiamos y sabemos lo que otro ha escrito. Solo conocemos un punto de vista (muy eurocentrista por cierto), pero no la realidad.

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    1. Mi profesor de historia siempre decía que la Historia está contada por los vencedores, y que por tanto no sabemos toda la verdad.
      Saludos.

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  23. Que interesante lo que cuentas, alguna que otra vez se me ha caido algún personaje por lo que cuentan. De todas formas, tampoco soy de admirar mucho a desconocidos ni tener role models y cosas así, por lo que si me hablan mal de alguien, me da un poco igual si no lo conozco (ni sí, ni no, ni todo lo contrario!) Pero me ha gustado tu reflexion sin duda.
    Un besote!

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    1. Creo que es una actitud inteligente esa de no admirar en demasía a alguien, Ali, porque uno nunca sabe qué se esconde detrás.
      Un besazo.

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  24. Hola Sofía, interesantísimo el tema que planteas. Yo también como muchos de los comentaristas intento separar la obra del autor de lo personal: es más a veces no me gusta saber nada de ellos, no soy muy mitómana. La historia de la literatura, el cine..., está llena de personajes que no serían nuestros amigos y sin embargo, ironías de la vida, hicieron algo brillante. Y luego está por supuesto la "rumorología" y los hechos no contrastados que hoy en día con la difusión de las redes sociales pueden hundir a una persona (y no siempre, pero a veces sin pruebas fehacientes).
    Desde luego es un tema que da para un debate muy largo en el que seguro yo misma me contradigo seguramente de un día para otro, dada la complejidad del asunto.
    Enhorabuena por tu artículo.
    Un besazo, guapa.

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    1. Yo muchas veces pienso que si me tomase un café con alguno de esos ídolos actuales y del pasado a los que tengo en altar, acabaría odiándolos y "bloqueándolos" de la vida jaja
      Entonces mejor quedarse con la obra, por lo que parece.
      Un besote y muchas gracias, Ziortza!

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  25. Muy buen post!! En la actualidad, con tanta información hemos de tener muy claro y sobretodo contrastar muy bien la información. Pero después sobretodo separar las obras de los autores. Porque a veces nos dejamos guiar por ejemplo por una entrevista que leemos en una entrevista y pensamos puff seguro que este escritor es tal o cual y es bien diferente.
    Besicos.

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    1. Como comentaba más arriba, estamos muy informados, pero no siempre bien.
      Gracias, guapa!
      Un besote.

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  26. Yo soy del club de los que separan obra de autor. Pero muy radicalmente. En caso de artistas me es indiferente que el artista fuera una auténtica criatura del averno, si la obra es muy buena disfrutaré de su obra. Ya que, al menos, me quedo con lo bueno que ha podido crear una persona por despreciable que sea.
    Pero como ha comentado alguien, en el caso de Santa Teresa de Jesús... ya es otra historia. Así como con Gandhi (por cierto, yo tenía entendido que su amistad era con Mussolini, no con Hitler). Por la sencilla razón de que NO eran artistas, y ahí ya sí empiezo a ver esa disociación entre sus palabras y sus actos. ¿Por qué con los artistas no lo veo igual? ¿Y si en su obra habla de X valores y en su vida no los aplica? Lo sigo viendo distinto por una cuestión: una obra puede ser hija de un momento. Es decir, por poner un ejemplo, tal vez un autor escribió una obra y puso ahí unos ideales en un momento de su vida... y años más tarde, esa persona pudo cambiar. Ha podido vivir algo que le haya hecho cambiar, desengañarse de algo. Pero incluso aunque no se produzca ningún cambio, creo que una obra de arte tiene su autonomía. Me gusta fijarme y buscar conexiones entre obra y autor, pensar qué le motivó a escribir o qué quería expresar. Pero aún así, y aunque suene contradictorio a priori, toda obra también tiene su autonomía desligada del autor. Pero bueno, esto sería entrar en otro debate complejo
    ¡Un abrazo!

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    1. La calidad de una obra determinada no mengua por los actos de su autor como persona. No obstante, la perspectiva que tengo de esa persona cambia, y con ella la de su obra. No sé hasta qué punto es posible separa una cosa de la otra, porque yo creo que inconscientemente nos formamos una imagen de dicho autor a partir de su obra. No sé, ahora mismo, por ejemplo, estoy leyendo 1984, y no me tendría mucho sentido descubrir, por poner un caso descabellado, que Orwell denunciase un sistema dictatorial opresor que incentivase el odio, mientras él en la vida real estuviese afiliado a un partido nazi.
      Creo que para disociar una cosa de otra depende mucho del mensaje que esa figura nos haya transmitido en sus novelas.
      Sí, es un tema complejo que da para mucho.
      Un fuerte abrazo.

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  27. Hola Sofi, primero quiero saludarte como siempre. ;)
    Yo recibí esa noticia en la semana como un bofetadón, como dices ¿cómo que quien escribió 20 poemas de amor... simplemente pudo hacer algo que "cualquier hombre de mundo" haría? Porque a veces queremos creer que nuestros ídolos viven tal cual como escriben (o cantan, actúan o etc.). No sé si entre tanta opinión haya alguien que diga esto mismo: ese tipo de impacto es a causa de la "fanbase". Si, todos somos humanos, pero no por eso vamos a excusa actos salvajes, inhumanos y terribles, si fuera así, la humanidad perdonaría a Hitler porque era una mente brillante y acomplejada y porque "era humano".
    A veces el error está en ser "candil de la calle, oscuridad en su casa" que pudo ser lo que sucedió con Neruda, que por fuera era el hombre feo pero seductor, amo de las palabras de amor, creó su propia fama tratando de ocultar su propia realidad y con el paso del tiempo, esa realidad queda oculta, tal como la persona lo deseó. Tristemente en 50 años casi nadie hablará de que Neruda abandonó a su bebé pero en 100 años se seguirá hablando de 20 poemas de amor, y sus sonetos seguirán siendo dedicados. Es un tema duro y no digo que el mundo deba echar a fuego su obra pero hay cosas que no se deben olvidar.
    Un abrazo super fuerte. :)

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    1. Hola, Sofi, qué bueno verte de nuevo por aquí.
      Es precisamente todo eso que comentas lo que intenté explicar en algún otro comentario. Nuestra afán de admiración a veces puede cegarnos y hacer que prefiramos no sentirnos desengañados. Separar autor y obra es correcto, pero también es importante recordar que no es oro todo lo que brilla ;)
      Un fuerte abrazo!

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  28. Es verdad que cuando conoces una historia de este tipo de un personaje que admiras,... bueno parece que se produce una catarsis y que esa fascinación se empaña un poco. A pesar de todo sigo pensando que su obra está ahí y es independiente de los actos o la forma de ser de su autor.

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    1. La obra seguirá siendo buena, pero si existía una contradicción entre figura y obra, ya me cuesta un poco más ser condescendiente.
      Abrazos, Norte.

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  29. Muy interesante tu entrada Sofi. Un tema que da mucho que pensar, sobre todo con los últimos escándalos acerca de violaciones por parte de actores y artistas que admiraba... y que dejan a una con mal sabor de boca. Cuando no tienes la certeza de algo, a veces te agarras a lo que quieres creer supongo. Aunque a su vez, la certeza de que ese algo es, probablemente, falso, te deja una sensación amarga.
    Un beso!

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    1. Exacto, Pau, creo que a veces es preferible agarrarse a esa idea preconcebida que tenemos de alguien a quien admiramos, antes que darnos de bruces con la realidad.
      Un besote.

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  30. Una interesante y profunda reflexión con la que has dado en la diana de algo no se suele tener en cuenta: "que nos impide distinguir entre obra y autor."

    Al fin y al cabo todos, o casi, partimos o estamos inmersos en situaciones parecidas.

    Somos, parecemos, nos expresamos de mil maneras..., ocultamos.

    ¡La vida sin más!

    Fuerte abrazo Sofía.

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  31. Así es, Ernesto: ocultamos, y mucho. Somos contradictorios por naturaleza y no siempre nos mostramos como somos en realidad.
    Abrazos grandes.

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  32. Creo que en este mismo blog ya lo he dicho, pero hay un sesgo cognitivo que en psicología se le conoce como "el efecto aureola". Cuando conoces a alguien que te parece físicamente atractivo inmediatamente supones, por regla general, que esa persona es también simpática, altruista, merecedora de algún Nobel. Merecedora de tu amor.

    Algo parecido pasa con Neruda. Lo encontramos encantador, un modelo a seguir, confiamos en que él sí logró llevar la vida con la que uno apenas sueña; pero cuando te enteras que no fue un buen padre, que fue infiel, que abusó de una empleada doméstica (otra verdad de la que se sabe pero no se cuenta), entonces viene la decepción. La culpa es nuestra por andar idealizando. Efecto aureola. Yo estoy preparado a que todos los que admiro me terminen fallando si ahondo en su aspecto más intimo. Es que a fin de cuentas son como uno; con telarañas, sombras, fisuras. De hecho se parecen más a nosotros en su aspecto negativo, en sus miedos. Eso nos hermana a nuestros ídolos. Y me gustan más jaja

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