Ardiente secreto

<<Que no, que no lo intentes, ya sabemos lo que hay, ya sabemos de qué nos vas a hablar porque muchos de nosotros ya sabemos quién es Stefan Zweig y de qué va Ardiente secreto, que por cierto nos ha encantado>>.
Vale, vale, está bien. Lo pillo. No vengo a contar nada nuevo, no vengo a presentar a un autor del que nadie haya oído hablar, no vengo a desvelar ningún ardiente secreto. Y posiblemente mi opinión al respecto de esta lectura resulte igualmente predecible... pero lo siento, si no cumplo con mi impulso de reseñar y comentar, ¡mi vida perdería parte de su sentido!


Debo confesar, antes de nada, que Stefan Zweig es uno de esos escritores que respeto, admiro, disfruto... y envidio. Sí, lo envidio, lo envidio con ese sentimiento oscuro y mezquino que todos alguna vez hemos experimentado. Y es que, ¿por qué este hombre tiene que ser siempre tan perfecto? ¿Por qué de todo lo que escribe, por pequeño, cotidiano o insulso que sea tiene que fabricar una pequeña joya, una maravilla en miniatura? ¿Quién se ha creído para tener ese don, ese súperpoder que lo hace único?


Ardiente secreto (1911) es una novela modesta, breve, casi un relato en el que se pone en juego una contraposición, una oposición entre dos elementos dispares: la inocencia y el erotismo. La primera está representada por Edgar, un niño de 12 años que se encuentra de vacaciones con su madre en un hotel; y la segunda por un hombre, un seductor nato que ha visto en la mujer una oportunidad estupenda para saciar sus más "innobles" deseos. 


"La medida más segura de toda fuerza es la resistencia que vence."

La verdad, esta historia me resultó en cierto modo cómica, por la inocencia, la frustración y el desconocimiento de Edgar, que no entiende qué es lo que ocurre entre su madre y el barón; no sabe descifrar ese lenguaje adulto, ese secreto que lo convierte a él en eso: un niño. 

Si digo que me parece cómico es por el hecho de que el lector, que también ha pasado por esa etapa y que ahora es ya un adulto, puede ponerse en ambas perspectivas al mismo tiempo: entiende lo que el protagonista no, y a la vez conoce los sentimientos e intenciones del chico que son completamente ignorados por los dos amantes. Y además, será testigo directo de un aprendizaje por el que, con toda seguridad, todos hemos pasado.

Vuelvo y repito: el señor Zweig es digno de envidia, y otra prueba de ello es esta novelita. Que no, que a él le da igual que el tema sea simple, común, atrevido o infantil, él se las apaña para crear algo a lo grande. Y así le va. 

CONVERSATION

10 comentarios:

  1. Es que da igual lo que este autor nos cuente. Lo cuenta siempre de una manera, nos descubre tantas cosas... Es un autor imprescindible.
    Besotes!!!

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  2. Stefan Zweig simplemente es lo máximo. Y no tiene ni la mitad de la fama que merece, así que la reseña nunca está de más.
    Por cierto, no he leído éste en particular, así que lo anoto en mi lista de pendientes.
    saludos!!

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  3. Otra para la lista aunque este autor me da que si a lo largo de mi vida puedo hacerlo...intentaré leer todo lo que tenga publicado.
    Un beso!

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  4. No me puedo creer que sea la única persona de este mundo que no haya oído hablar de este señor. Qué vergüenza... ¡Tengo que poner remedio ahora mismo a esto!

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  5. Voy a quedar mal, pero no he leído aún a Stefan Zweig, y no conozco nada ni de su obra ni de su estilo ni nada de nada... así que reseñas como la tuya nunca están de más.
    Un saludo!

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  6. Mujer, la envidia no siempre es mezquina, también es admirativa, como es el caso ¿no?. Y no, no es novedad lo de Zweig, pero me ha gustado cómo lo cuentas, cada lector ofrece su visión, su matiz, y tú también lo has hecho.

    Besos!

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  7. Pues fíjate tu que tengo bastantes obras apuntadas del autor, pero esta no está entre ellas. Creo que ni me suena -puede que la haya visto y la haya olvidado-. De todas formas, me has convencido, aunque no ha sido muy difícil. Apuntado queda.

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  8. Me encanta este libro, Xweig me encanta en general, y su capacidad para condensar sentimientos y que los comprendamos en tan poco espacio
    Besos

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  9. Este libro en concreto no lo he leído, pero creo que me incluyo entre los que admiramos (y quizá envidiamos, como muy bien dices) a Stefan Zweig. Su capacidad para engrandecer hasta las cosas más mundanas siempre me ha fascinado.

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  10. Buenas (:
    Podéis apedrearme pero yo no conocía a este autor =S.
    Me pasa como a Letraherido, ni conocía al autor, ni sus novelas ni su estilo.
    Pero bueno, mirándolo por el lado bueno, me has descubierto a un autor nuevo. Gracias a tus reseñas siempre descubro algo nuevo que apuntar para leer ^^

    Un saludo.

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