Y al final... ¡todos mueren!
Los finales son un auténtico quebradero de cabeza, no solo para un escritor, sino también para los propios lectores. En general, cuando algo acaba no siempre solemos estar contentos con el resultado. Y muchas veces, esto nos ocurre con muchos libros y pelÃculas. Bueno... no a todos.
El caso es que hace unos dÃas, hablando con un compañero, me comentó lo enfadadÃsimo que estaba con cierta autora por el final que le habÃa dado a cierta novela suya. No daré ningún nombre, pero a la pobre la puso verde, pero verde, como si de algo personal se tratase. Para él, el libro serÃa perfecto si no hubiese terminado de esa forma tan (palabras textuales) horrenda, insultante y aborrecible. Y es que al final la escritora decidió matar a la carismática heroÃna de su novela, y eso al parecer es sencillamente inadmisible.
El caso es que no es la primera vez que veo producirse en los lectores una histeria general y casi descontrolada cuando los protagonistas mueren o bien no acaban juntos, casándose, teniendo hijos y comiendo perdices. Es como si estos personajes, por el simple hecho de pertenecer a una historia con la que nos encontramos a gusto o con la que nos identifiquemos, estuviesen exentos de morir o de ser infelices.







