Arabella

Arabella (1949) tiene la apariencia propia de cualquier novela romántica de época. De hecho, su autora, Georgette Heyer, se caracteriza por publicar novelas con un estilo muy similar entre sí. Por norma general, la trama de su obra se basa en la época de la Regencia, ese período posterior a la reina Victoria. Para haceros una idea, sus novelas se basan en la época de Jane Austen. Bueno, y sus personajes... ah, y los argumentos. Y también el estilo narrativo, que casi se me olvida. Sí, digamos que la autora tiene no pocas reminiscencias a Jane Austen, puesto que su estilo es muy similar al de la escritora británica. No, no es que sea similar, es que lo imita, y de forma bastante evidente. Obviamente nunca va a ser lo mismo, pero es cierto que se nota un obvio parecido entre ambas. Digamos que esto no es que sea algo MALO en sí mismo, aunque tampoco se merece el mismo reconocimiento, por falta de aquello que llamamos autenticidad.
Sea como sea, y volviendo a la etiqueta de novela romántica, este libro no es tan edulcorado y empalagoso como pueda parecer; no, no se trata de la típica novela rosa con cubierta de chocolate, extra de caramelo, extracto de vainilla y rociado doble de azúcar glas. Sí, uno de los principales temas es el amor, pero la historia ofrece otros temas interesantes.


Arabella es una joven de procedencia humilde que cierto día es enviada a Londres junto a su madrina, Lady Bridlington, para encontrar un marido acaudalado. No obstante, antes de llegar a la gran ciudad, Arabella conoce en una posada al señor Baumaris, a quien le asegura ser una dama de la alta sociedad. Lo que la chica aún no sabe es que Baurmaris es una de las figuras más influyentes dentro de la aristocracia londinense, y que su mentira le provocará más de problema en circunstancias venideras.

Por su parte, los personajes son bastante prototípicos (protagonista dulce, ingenua y honrada; pretendiente inteligente, adinerado y héroe salvador; hermano inmaduro al que hay que sacar del aputo, etc.), pero no por ello la historia pierde interés o se hace aburrida; más bien todo lo contrario. Es bastante amena, y a pesar de que critico un poco esa intención por imitar a Austen, debo admitir que en sí la trama está bien estructurada y que además está muy bien escrita. No hay duda de que Heyer sabe imitar el estilo de una novela de época, que al fin y al cabo es su principal objetivo.
Así que al final me llevé una grata sorpresa leyendo a esta autora hasta entonces desconocida para mí. La novela me gustó, y además creo que puede ser una buena opción para aquellas fervientes admiradoras de Jane Austen. Como ya he mencionado, no hay punto de comparación, pero Arabella puede merecer la pena. Al menos fue así en mi caso, y mira que me mostraba un poco reacia a su lectura...






CONVERSATION

1 comentarios:

  1. No la conocía y después de probar a Jane Austen que la disfruté no la descarto aunque preferiría seguir con Austen antes.
    Un beso!

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