Lo caprichoso de los gustos

No digo nada nuevo si afirmo que en el mundo de los gustos, nada está escrito. No existe una ley universal que diga explícitamente que cuando una película, serie o libro aclamado por el público haga que hasta las abuelitas mojen las bragas o provoque más histeria y desmayos que un concierto de Justin Bieber, a ti también te tiene que flipar. Qué cosa esto de la presión de masas, oye.



Esto que digo, parece (y de hecho, lo es), una obviedad. El caso es que he recibido más de una vez una mirada tipo: 

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cuando confieso que esa película, serie o libro de éxito y reconocimiento mundial no me hace tanto tilín. Pero no hablo precisamente de best-sellers de calidad dudosa o cuestionable, ni de booms momentáneos cuya popularidad sea producto del azar o la arbitrariedad.

Yo me refiero a esos pesos pesados de la literatura, el arte o el cine cuyos nombres relucen en las listas de clásicos irreprochables que, no te cabe duda, están ahí por alguna razón. Los incuestionables. Sin embargo, por algún motivo que te puede convertir en un rarito, ignorante de la vida y marginadillo social, a ti... no te terminan de convencer.

Lo curioso del tema y lo que me ocurre en muchos de estos casos es que sé a la perfección que son -otra vez- libros, pelis o series que, mirándolos de una forma objetiva, son buenos (lee bien eso último). Su calidad es innegable y merecen todo ese honor que catapultó a sus artífices al éxito rotundo y les granjeó el respeto de la crítica. Pero, a veces, hay cosas buenas que, curiosamente, no te gustan, o mejor dicho, te pueden dejar indiferente.


Pero oye, en temas del corazón no manda nadie, y hay veces que, aunque lo intentes, esa grandiosa obra no consigue quitarte el sueño ni dejarte enamorá. Es como ese amigo/a que sabes que es un buen partido, que tiene infinitas cualidades que eres capaz de reconocer, pero que no da el perfil de novio/a del año. Y lo mandas, pobre de él/ella, a la friendzone.

Hay una lista (no muy larga, por suerte), de esos grandes éxitos a los que he friendzoneado, a pesar de sus bondades. Por ejemplo, Gabriel García Márquez, autor de grandes joyas como Cien años de soledad, que supo dar voz a la cultura y literatura latinoamericana como nadie, sigue siendo de esos escritores que no me entusiasman demasiado. Y mira que esa novela que acabo de nombrar guarda una complejidad estructural tremenda que demuestra una capacidad narrativa impresionante por parte de Gago, pero aún así, con todo lo bueno que es...

¿Por dónde iba? Ah, si, Sherlock, esa exitosísima serie de televisión. Ni el más puro y sofisticado acento británico de Benedit Cumberbatch, ni una trama original, ni una producción hecha como dios manda lograron causarme una seria adición más allá de la primera temporada...



Y dentro de los clásicos del cine, me topé con El sexto sentido, la cual me dejó fría a pesar de su inesperado final y de haberse convertido en un peliculón que dejó a su paso esa gran frase célebre de "En ocasiones, veo muertos" que ha dado para tantas bromas y memes.
En fin, que solo pasaba por aquí para hablar de lo curioso de los gustos, pero especialmente de nuestra capacidad de discernir entre lo bueno, lo malo y lo que nos deja indiferente, que no siempre es lo mismo.

Y a vosotros, ¿os ha pasado alguna vez? Claro que sí, así que confesad 😇

Publicado el 2/6/2017



CONVERSATION

35 comentarios:

  1. La saga de El Padrino, la colocan siempre como una de las mejores del cine, y a mí me aburre soporiferamente, por ponerte un ejemplo. Me pasa con canciones también. Gabriel Garcia Marquez era un escritor impecable, pero imagino que no te llena por algo, puede que no conectes con sus narraciones, a mí me pasó con Ian McEwan aunque es muy buen autor.
    Saludos Mr. So
    :)

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    1. Aún no he visto El Padrino, pero oye, quién sabe si el día que me anime me pasa como a ti. De McEwan tampoco puedo hablar aún y en cuanto a Márquez, cuando leo sus obras siento que estoy ante auténticas joyas de la literatura, pero no se me despierta esa pasión que siento al leer otras obras.
      Gracias por comentar, Ana.
      Besazos!

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  2. Me pasó algo parecido con Los pilares de la tierra, que lo terminé por pura cabezonería.
    Besotes!!!

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    1. Ufff, a mí cuando un libro no me termina de convencer que me cuesta horrores terminarlo. Y si veo que no hay manera, pues lo dejo.
      Un abrazo, Margari!

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  3. ¡Hola, Sofía!

    Yo también tengo unos cuantos, pero ahora se me viene a la cabeza Don Quijote. Es una joya de la literatura, pero a mí me pareció un tostón. En serio, tardaba, literalmente, media hora en leer una página. Fue un libro que pudo conmigo, pero no le puedes gustar a todo el mundo. Eso es una verdad universal ;)

    ¡Un beso!

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    1. jajajaja mira, yo precisamente al Quijote es uno de los libros a los que más miedo le tengo por ese motivo... No sé si me animaré alguna vez a leer.
      Y lo de que no se puede gustar a todo el mundo, es una verdad como una casa.
      Besazos, Laura!

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  4. Pues sí, lo confieso sin ningún pudor, y he tenido ocasión de hablar (y escribir) sobre ello en más de una ocasión. Para gustos los colores.
    Cuántas veces me he dejado llevar por una maravillosa crítica a la hora de decidirme por una película que luego me ha resultado un tostón. Y al revés. A veces incluso he llegado a dudar de mi capacidad intelectual o mi gusto estético-cultural, sobre todo en cuanto a libros (novelas) se refiere.
    Solo mencionaré los dos ejemplos más sonados de autores célebres cuyas obras magistrales no he podido digerir. Qué digo célebres, celebérrimos, claros exponentes de la literatura universal: Jame Joyce y su Ulisses, y Cortázar con su Rayuela. Nunca antes había abandonado la lectura de una novela, por muy pesada que se me hiciera. Siempre he querido terminar lo que empiezo, aunque sea por orgullo. Pero con estas dos obras no pude pasar del segundo capítulo. Pensé, desmoralizado, que mi capacidad intelectual no estaba a la altura de esos genios (que no dudo de que lo sean), hasta que me encontré con personas aparentemente tan inteligentes como yo a las que les ocurrió lo mismo. Mal de muchos...
    Una excelente reflexión, que comparto de principio a fin.
    Un abrazo, Sofía.

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    1. Pues no eres el primero, ni mucho menos, que confiesa su redención ante novelas como Rayuela o Ulises. Como le comentaba a Laura, ésas son una de las obras impecables de la literatura que siempre relego para otro día, por el temor a no poder enfrentarme a ellas.
      Pero oye, lo bueno es poder confesar libres de culpa al saber que a todos nos ha pasado lo mismo en algún momento.
      Muchas gracias por tu aportación, Josep.
      Un abrazo.

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  5. Totalmente de acuerdo. El marketing tiene mucho más peso del que creemos. Como comentabas en un artículo anterior, la meritocracia brilla por su intermitente ausencia en este mundo. Una buena estrategia de marketing y el apoyo adecuado impulsa obras literarias, películas, artistas y deportistas, a la élite; mientras otros de igual brillantez o talento se quedan ocultos entre la masa.

    Me sucede contínuamente, lo que describes.

    Saludos!

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    1. Hay una parte de lo que comentas que es indudablemente cierta. Especialmente en la actualidad, el márketing es quien decide el éxito de una obra, tanto en la música, como en el cine, como en la literatura, al margen de la calidad de la misma.
      De todas formas, yo me refería en este caso a obras reconocidas no solo por el "canon", sino a películas o libros cuya calidad eres capaz de identificar, pero que aún así, no te roban el corazón. Como comentaba en el artículo, "Cien años de soledad" es una novela buenísima en muchos sentidos, pero no consiguió cautivarme, ni mucho menos.
      Por supuesto, es algo que nos ocurre a todos :)
      Gracias por comentar, Uss.
      Un abrazo.

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  6. Pues que quieres que te diga,... por mi parte una de cal y otra de arena,... que bueno, que podría poner poner ejemplos de una cosa u otra. Por ejemplo para mi García Márquez es el Cervantes de Latinoamérica y 100 años de soledad es el Quijote (salvadas sean las distancias). A pesar de todo pienso que llevas mucha razón en lo que dices. Ya ves,... una de cal y otra de arena ;)

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    1. Exacto, los gustos son un poco así: a veces nos dan (o damos) una de cal, y otra de arena. Gracias por pasarte y comentar, Norte.
      Abrazo!

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  7. Hola Sofía, encantador texto y encantadora tu, con la valentía demostrada y además con un fino sentido del humor.
    Personalmente pienso y lo he comentado varias veces, que la objetividad ni existe, ni debe de existir a la hora de por ejemplo hacer una reseña literaria o al redactar una crítica cinematográfica. Claro que hay aspectos técnicos que si son claramente evaluables con criterio objetivo, pero al final es el gusto personal y lo que nos hace sentir una obra lo que determinará nuestra opinión que para eso es la nuestra, propia y personal. Por ejemplo, ¿sería un pecado mortal decir que algunas películas de Ingmar Bergman son un petardo colosal? Pues, por lo visto lo sería o un ejemplo contrario, ¿si te reíste con alguna película de Torrente, eres un criminal cultural para el resto de tus días?
    Pues eso Sofía, que bien haríamos en respetar los gustos y en ser un poco más indulgentes con los demás y con nosotros mismos.
    Excelente articulo, un gran saludo.

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    1. En primer lugar, gracias por lo de "encantadora", Miguel. Me has sacado los colores jeje.
      En cuanto al resto, no podría estar más de acuerdo. Está claro que objetivamente todos deberíamos ser capaces de apreciar los elementos buenos y malos de cualquier obra, y en base a lo que nos guste o no, definir nuestra opinión al respecto.
      Los ejemplos que pones son estupendos para reflejar el mensaje del artículo. ¿Que Ingamar Bergman era muy bueno en lo que hacía? Sí, pero eso no significa que te tenga que gustar. Y en lo tocante a Torrente, pues oye, particularmente a mí no me gustan nada esas películas, y sin embargo habrá gente que se ría o disfrute con ellas, a pesar de no ser una obra de calidad. Sin duda, todo depende del cristal con el que ser mire.
      Gracias por el comentario, Miguel.
      Un abrazo.

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  8. ¡Hola Sofía! Totalmente de acuerdo contigo. Da la casualidad que justo estos ejemplos a mí si me gustan, jeje, pero me pasa con otros títulos de libros o películas. También dejé Ulises y Rayuela y bueno en el cine salvo dos o tres títulos no me gusta nada (qué Dios me perdone) el venerado Stanley Kubrick (no soporto La naranja mecánica). Tengo más ejemplos pero ahora no me vienen a la cabeza. En todo caso es muy interesante la reflexión que planteas.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Pues ahora que nombras a Kubrick, una de sus grandes obras maestras, "2001: una odisea en el espacio" me aburrió sobremanera... Y La naranja mecánica aún no la vi, pero tengo mis reservas.
      Gracias por tu confesión, querida Ziortza.
      Un besazo.

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  9. Muy de acuerdo con tu texto. Y a mí me ha pasada igual. Igual y en dos direcciones, que también están esas películas y novelas objetivamente malas... pero que me gustan XD Y sí, sé que son malas, y podría incluso argumentar en qué fallan esas obras, pero me gustan.
    ¡Un abrazo!

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    1. Qué bien que lo comentes, porque esa es otra particularidad de los gustos: saber que algo es malo, y aún así, disfrutarlo. Y pasa a tantos niveles de la vida... jaja
      Abrazo, Letraherido.

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  10. ¡Hola!, te diré Sofía que estoy de acuerdo contigo. Puedo reconocer la calidad literaria de un libro pero eso no conlleva que me guste, por mucho que todos a mi alrededor me hablen maravillas de él, no a todos nos llegan las mismas cosas ni de la misma manera. Sí,está muy bien escrito pero yo no paso ni del primer capítulo y lo mismo me sucede a veces con películas y con la música. Algo que me irrita sobremanera es cuando te dicen que no entiendes o que no tienes gusto literario si un libro considerado como una obra de arte a tí no te ha gustado nada...en fin para gustos los colores y siempre siempre respetando.

    Un fuerte abrazo, como siempre un gusto tus entradas.

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    1. Ufff, a mí ese argumento de "es que no has entendido" o "no te has enterado de nada" me saca de mis casillas, sobre todo cuando das argumentos sólidos para explicar por qué esa súper obra no te ha camelado. Pienso que a veces todos podemos caer en el error de prejuzgar a alguien cuando hace este tipo de confesiones, pero oye, de ahí a atacar con la excusa de que la opinión de alguien no es válida porque no está capacitada para comprender la obra en cuestión, hay un mundo.
      Muchas gracias, Mer!
      Un beso enorme.

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  11. Es lo más normal del mundo que haya novelas o películas que no te gusten! A mí los ejemplos que has puesto sí me gustan, pero por ejemplo Borges...ufff se me hace muy cuesta arriba. Y está considerado uno de los grandes, pero no por eso tengo que perder mi personalidad y decir que me apasiona jajaja Otro ejemplo, La ciudad de los prodigios, de Eduardo Mendoza...¿es necesaria tanta aclaración histórica?? Guerra y paz, la paz estuvo bien, pero la guerra...dios mío!!! Denso, denso! Resumiendo, no nos pueden gustar todas las obras consideradas como buenas, además creo que es imposible, y quien diga que sí, miente! Y hay que respetar los gustos de todo el mundo, si todos los compartiésamos el mundo sería aburrido. Un besito, genial entrada por la sinceridad! :)

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    1. Aplaudo yo también tu sinceridad, María. Las cosas hay que decirlas y sacarlas de dentro, que así uno se queda más a gusto :D
      Gracias por tus confesiones, y no me extrañaría que en un futuro, cuando yo saque mis propias conclusiones de esas obras que mencionas, te de la razón en lo que comentas.
      Un besazo.

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  12. Ay, Sofía, a mí esto que cuentas me pasa constantemente, de forma que yo siempre fui la 'rarita' de la pandilla universitaria (cuando yo estudiaba el término 'friki' no existía).
    Me gusta mucho leer y creo que soy capaz de valorar la calidad de una obra, pero que algo sea bueno no implica necesariamente que nos guste. En ese gusto intervienen elementos del subconsciente que son difíciles de controlar.
    En cualquier caso creo que dice mucho de ti que tengas la fuerza de carácter necesaria para mostrar tu postura contraria a la de la mayoría; nadar contracorriente tiene su atractivo.
    Estupenda reflexión.
    Un abrazo.
    PD. Yo no sé qué le han visto a la serie Sherlock, vi varios capítulos y me aburrí soberanamente.

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    1. Cuando te atreves a decir ciertas cosas, es muy probable que haya quien se anime también a confesar que siente lo mismo que tú, y para muestra, quienes habéis comentado. Que las obras buenas pueden no gustarte es simplemente un secreto a voces del que hay que hablar sin tapujos de vez en cuando, que así se siente uno más aliviado, como comentaba a María.
      Muchas gracias por las palabras, Kirke.
      Un abrazo.
      PD- Me alegro de que pienses como yo de Sherlock y compañía ;)

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  13. Mientras leía las primeras líneas de tu texto pensaba precisamente en Cien años de soledad, creo que no pasé de 100 páginas. Y justamente le comentaba a un primo este asunto de que a mí no me había atrapado. Y mira que a ti tampoco. Aunque a mí, de lo poco que le he leído a García Márquez, sólo este libro es el que no me gustó.
    Una película que no me gustó nada y que todo mundo decía que era hermosa y no sé qué cosas más fue esa del tigre y el tipo que se quedan a la deriva. Una animada, la de Happy feet, no, tampoco.

    Pero como dicen por allá, para gustos los colores.

    Abrazos

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    1. ¡Pues vaya casualidad! A mí García Márquez no termina de fascinarme, y mira que me he leído unas cuantas obras suyas. No vi ninguna de las dos películas que comentas, pero para ser sincera la del tigre (aquí en España le pusieron "La vida de Pi") no me llama en absoluto.
      Un abrazo Gildardo.

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  14. Y tanto que me ha pasado jaja Sobre todo en el cine, por ejemplo, con las películas de Woody Allen, que solo me gustan si no sale él por ahí en medio. No puedo con ese hombrecillo. O La naranja mecánica, que me horrorizó. Y con los libros... Me viene La Conjura de los necios. De mi entorno soy la única a la que no le gustó jajaja.
    Pero bueno, para gustos los colores.

    Un saludo!!! :)

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    1. Tampoco te creas que me apasionada Woody Allen, ni fu ni fa. Y como comentaba a Ziortza, tengo el presentimiento de que La naranja mecánica tampoco va a ser precisamente de mis favoritas.
      Un beso, Maribel.

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  15. Me pasa exactamente lo mismo...muchas veces no coincido con el gusto de otras personas, pero no dejo que eso me quite el sueño...bien sabemos, que muchas de las obras literarias o películas, se hacen famosas mas que todo, por la publicidad que les dan...mientras que hay otras que son muy buenas y "nadie les hace caso"...Me encantó esta entrada, besos!

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    1. Totalmente de acuerdo, Marita.
      Me alegro de que te haya gustado la entrada.
      Un besote.

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  16. ¡Hola Mrs. Sofía! Me da siempre mucho reparo confesar que no me gustó nada "El guardián entre el centeno". Había escuchado y leído tantas críticas buenas del libro que mis expectativas eran altísimas; y, cuando por fin lo empecé a leer, me pareció muy tedioso. De hecho, no pude terminarlo... Quizá también influyó que lo leí en un momento de mi vida donde me resultaba imposible identificarme con el personaje y con su contexto. Lo que me está encantando es tu blog. Tanto los temas sobre los que escribes como la forma de hacerlo, me resultan una maravilla. Me alegro mucho de haberte encontrado. Un fuerte abrazo.

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    1. ¡Hola, desbordamientos puntuales!
      Pues no debería darnos reparo por dar nuestra opinión sobre un libro, por muy bueno que sea. No sé, hay gente que clama a los cuatro vientos sin ninguna vergüenza que les encantan libros que son muy malos, así que no debería ser diferente en un caso contrario jeje.
      Me hace mucha ilusión que te guste mi blog, mil gracias por tus palabras. Siéntete libre de comentar y opinar cuanto quieras :)
      Un abrazo enorme.

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  17. ¡Hola Sofía!

    Me ha pasado alguna vez que otra. Por ejemplo. "2001: Una odisea en del espacio", a mí me parace una maravilla y Kubrick sin duda marcó un antes y un después en el género de Ciencia-Ficción. Pero a la mayoría de cinéfilos les parece muy lenta, aburrida y sobrevalorada.

    ¡Saludos!

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  18. Oooohhh sí. Me siento muuuuy identificada. No con Sherlock que lo adoro, ni con el Sexto sentido que sí flipé (y aun flipo cuando la veo porque soy muy cagueta y aunque me gusta se me pone los pelos como escarpias). Pero uno de los Incuestionables que con más miradas me lanzan es Jane Austen. No puedo con ella. NI libros ni películas. Me aburro cual ostra. Bostezo, más bostezo, bostezo de nuevo.. cierro libro o apago tele. En fin.. que sí, que el gusto es libre y a cada uno le puede gustar lo que el otro aborrece. Pero ahí está lo bueno. Si no.... nadie podríamos casarnos porque estarían todos cogidos!!! Jajajajjaja.
    Un beso

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