Mar adentro y la polémica de la eutanasia

Esta vez quiero centrarme no tanto en una crítica cinematográfica, sino en una crítica social, o más bien en una opinión personal. Esta idea surgió a raíz de un debate que hicimos en una clase del curso pasado.
Mar adentro, desde mi punto de vista, es una muy buena película por una razón esencial: la interpretación de los actores. A pesar de las críticas y los comentarios poco aduladores que se le hacen con frecuencia a Javier Bardem, para mí es innegable que sus actuaciones son, por norma general, brillantes. Y dejo al margen su vida personal o su actitud ante los periodistas. Me atrevería a decir que es una de las mejores estrellas que ha dado el cine español. Esto es extensivo a su compañera de reparto Belén Rueda, también destacable por ésta y otras interpretaciones que ha realizado.
Para ser breves, diré que la película está perfectamente ambientada, que los personajes son ciertamente realistas (no olvidemos que se trata de una historia basada en hechos reales), y que se refleja con exactitud un tema que aún hoy en día es fuente de debate: la eutanasia. 



Como bien se muestra en el filme, Ramón Sampedro fue un hombre tetrapléjico que luchó por su derecho a la muerte. Sí, suena extraño, pero la eutanasia podría definirse de esta forma. Postrado en su cama durante décadas, permaneció siempre firme en su deseo de morir con dignidad. No hago spoiler si cuento que tras una larga batalla, Ramón ganó por fin su merecida victoria, pues fue eso lo que ocurrió en la realidad.
Como decía, en clase nos preguntaban acerca de nuestra opinión sobre la eutanasia. Por mi parte, en su momento me mostré a favor y hoy sigo manteniendo la misma opinión. Sé que es un tema escabroso, que no hay que tomárselo a la ligera y que hay que tener en cuenta una serie de criterios morales. Es precisamente esa falsa moralidad que tiñe este tema la que me hace estar en desacuerdo con los que defienden la idea de que no se puede acabar con la vida de una persona así como así. Lógicamente nadie puede decidir sobre la vida o la muerte de alguien... Pero como es obvio, esto no son más que meras palabras para creernos un poco más libres. Todos los días se producen muchísimas muertes en el mundo, y desgraciadamente demasiadas de ellas son asesinatos o matanzas por motivos infinitos. Lo que quiero decir es básicamente que en casos como el de Ramón Sampedro, tetrapléjico, limitado y sin posibilidades para hacer nada en absoluto, me parecería lógico que se le concediese lo que pide. En el mundo se matan unos a otros día a día y la gente es obligada a barbaridades, ¿de verdad vamos a andar con una hipocresía como ésta? A lo mejor quien me lea piensa que soy una insensible, y bueno respeto su opinión. Pero yo tengo la mia, y repito que si una persona en dichas circunstancias piensa que va a encontrar la felicidad así, no somos quienes para negárselo. 

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